Con 13 años de gestión en el Museo Moderno de Buenos Aires, Victoria Noorthoorn afronta las celebraciones del 70° aniversario de la institución con optimismo y una mirada al futuro que ya estamos viviendo. Fundado el 11 de abril de 1956 como museo nómade, vivió importantes hitos y creció de la mano del arte argentino que hoy busca potenciar. En este cumpleaños, sin nostalgias ni distopías, su directora asigna al arte la capacidad de construir el mundo que queremos, una idea que suena contracultural.
«El arte todavía nos da la posibilidad de pensar utópicamente en un mundo mejor», analiza en diálogo con Clarín, en la previa de las celebraciones.
Todo gira alrededor del sábado 18 de abril. Ese día inauguran 5 muestras del programa anual Habitando el futuro, con entrada libre seguidas de una fiesta, pero todo comienza el jueves 16 con unas jornadas de discusión y se extiende hasta el domingo 19, con visitas guiadas ancladas en cómo el arte y el diseño nos proponen vivir en la Tierra en tiempos críticos.
La directora en la sala de Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario, totalmente renovada. (Fotos: Ariel Grinberg).Un capítulo llamado Memoria y futuro reúne dos exposiciones fuera del edificio de Av. San Juan, a propósito de los 50 años del Golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura militar, en el Parque de la Memoria y una en paralelo a la 61ª Bienal de Arte de Venecia, en un evento inédito. Mientras prepara un libro de conversaciones, cuenta detalles de su modelo de museo público, que espera sea replicado.
-70 es un buen número, ¿con qué espíritu reciben este aniversario?
-Absolutamente celebratorio. Queremos poner en valor la historia del museo, todas las gestiones y los apoyos recibidos para constituirse en lo que es hoy, una fuerza de desarrollo para el arte argentino contemporáneo tanto en la Argentina como en el exterior. Creemos que el arte es un vehículo para el desarrollo humano y también un aliado en nuestra vida en un momento de muchas preocupaciones. Porque nos permite vivir en sociedad de una manera más amable y proyectar tantos futuros como personas hay en el mundo. Esa es una motivación muy grande para este equipo.
-Este año el Programa se llama Habitando el futuro y retoma el vínculo del arte con la naturaleza, ¿tenemos que asegurarnos antes que nada un lugar para vivir?
–Habitando el futuro, en gerundio, quiere decir que ya lo comenzamos a habitar. Ponemos el foco en cómo estamos habitando el planeta, cómo nos vinculamos con la naturaleza y cómo recursos arquitectónicos y de diseño nos permiten accionar de manera respetuosa, ser sustentables y cuidar la humanidad y el planeta. Por eso estamos poniendo en valor las colecciones de diseño del Museo.
El Moderno, para el momento de su reapertura en el barrio de San Telmo. -Suena más propositivo que distópico, un abordaje común en estos tiempos.
-Queremos dar visibilidad a los proyectos de artistas que hoy trabajan de manera constructiva, positiva, saludable en distintos territorios. La muestra Naturaleza arquitecta está inspirada en un concepto de Paulo Tavares –arquitecto brasileño, ganador del León de Oro de la Bienal de Arquitectura de Venecia–, quien concibe a la naturaleza como monumento, como testigo de las relaciones de la humanidad con el planeta. Ahí están Casa Río, M7 Red y un proyecto que fundación Nicolás García Uriburu realiza en reservas naturales.
-La naturaleza como monumento o fenómeno cultural es una idea más novedosa, y cercana a la responsabilidad de los humanos.
-Como testigo, porque como humanidad hemos accionado sobre la naturaleza que nos devuelve esa historia. Es importante integrar todas nuestras ambiciones, nuestra curiosidad y voluntad de desarrollo, entendiendo a la naturaleza como una aliada y no como una víctima. Existe una construcción de la historia que amerita respeto y conocimiento. En ese punto se vincula el eje más ecológico que postula el museo con el político. Nuestro pasado nos ayuda a entender dónde hemos accionado de acuerdo a valores que potencian a la humanidad, como buscar la armonía con el otro y hacia dónde podemos ir. Porque el arte todavía nos da la posibilidad de pensar utópicamente en un mundo mejor. Accionar en base al conocimiento en lugar de ignorarlo, de hacer algo que es muy argentino: borrón y cuenta nueva.
Vista de la sala de Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario. (foto: Ariel Grinberg).-¿Sentís que hay necesidad de tomar una postura frente a intervenciones que buscan hacer borrón y cuenta nueva, por ejemplo como el número de desaparecidos?
-Proponemos ciertos valores rectores y fundantes y en ese sentido el Museo se posiciona a un nivel político, yo quiero pensar de una profundidad que tiene que ver con la supervivencia misma de nuestra especie, y que no puede acotarse a situaciones partidarias.
Respecto a los 30.000 desaparecidos, este es un número investigado, un número abstracto y simbólico de un respeto por la historia. El espacio del arte es un posible espacio de unidad. Podemos ser agentes activos sobre el rol del arte como un vehículo de sanación, de paz, de posible entendimiento entre personas que piensan diferente. Si uno escuchase más al artista como un intelectual capaz de analizar la complejidad de la realidad…
-¿Cómo lo hacemos hoy, que se instaló la idea de que los artistas no tienen valor, que la sociedad puede prescindir de ellos y que los intelectuales son todos de izquierda o adeptos al wokismo?
-Es para rebatir desde el absurdo de la postulación. Desde el Renacimiento, fueron los artistas los que establecieron una nueva concepción de la humanidad. Los artistas son capaces de crear civilización. Ha sido agentes visionarios siempre.Todavía me resulta sorprendente que los gobiernos no atiendan más a los artistas como reales aliados para la construcción de sus propios futuros. En nuestra exposición hay algunas excepciones.
Guillermo Kuitca, Sin título, 2023. Uno de los dibujos que formarán parte de la muestra en Venecia. -Este año aniversario el Moderno organiza dos muestras sobre otro aniversario, el del último golpe militar, fuera de su sede.
-En el subprograma Memoria y futuro hay dos exposiciones. Una es La Memoria de la Colección: El Moderno en el Parque, colaboración por iniciativa de Florencia Battiti, directora del Parque de la Memoria, es una ocasión para mostrar la vastedad de las colecciones del Moderno y sacar a la luz obras que tienen que ver con esta temática. También surgió de una invitación Oscuridad visible: La larga sombra de la dictadura, que sucede en simultáneo con la 61ª Bienal Internacional de Arte de Venecia. En este último caso de Augusto Maurandi, artista argentino que es el director de Spazio Punch en Venecia. Quisimos fomentar una reflexión sobre el impacto de la dictadura hasta hoy, a través de los artistas argentinos que han trabajado estos temas tan difíciles, tan sensibles con enorme maestría.
En un pabellón estrecho y profundo la muestra se construye como una cronología de viaje, desde los años 70 con obras de Marcelo Brodsky y León Ferrari hasta los artistas contemporáneos. Los dibujos más recientes del gran maestro Guillermo Kuitca en diálogo con nuestra gran dama, Marta Minujín, que mostrará el Obelisco acostado del año 78, en el Partenón de libros… del año 83, en la Estatua de la Libertad acostada, proyecto que todavía no realizó, pero que consideramos paradigmático para los tiempos que corren.
-¿Tiene alguna coordinación con la secretaría de Cultura de la Nación?
-Ninguna. Este es un proyecto totalmente independiente, desarrollado desde el Moderno, con el aval del Ministerio de Cultura porteño e importantes apoyos privados. Es inexplicable que el Estado Nacional no apoye de manera contundente con recursos financieros la producción del Envío Nacional al Pabellón Argentino en la Bienal de Venecia, la mayor plataforma del arte internacional. Esta posición va a contrapelo de las políticas públicas de las grandes potencias económicas, que entendieron hace mucho tiempo que las exposiciones de sus artistas en el escenario internacional son la plataforma ideal para el desarrollo de relaciones culturales, diplomáticas y comerciales a nivel global. El arte es puntapié para el desarrollo económico, es una plataforma poderosa que une culturas, construye puentes, genera diálogos, debates, intercambios educativos y científicos. La Argentina siempre ha sido desarrolladora de cultura; es hora de volver a posicionar al arte como embajador de nuestro país.
Juan José Cambre, Sin título, 1980 – Colección Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.-Este año se presentará un libro de conversaciones donde planteás desde el título “un nuevo modelo de museo público para la Argentina”. ¿Cómo definirías este modelo?
-Es un proyecto de larga data sobre mi gestión y liderazgo, sobre la construcción y el desarrollo de este museo durante los últimos 13 años. Asumí la dirección con un claro objetivo de desarrollarlo para que sea un modelo a replicar en todas partes del país.
-¿Y cuáles son las bases sobre las que está construido?
-En primer lugar, un presupuesto público privado que desarrolló a partir de un importantísimo apoyo público en mis años de gestión. Se suma un equipo profesional plural de especialistas que trabajan en las exposiciones y publicaciones que luego tienen un impacto directo en el ecosistema de las artes, tanto artístico como económico, de la ciudad y del barrio. A su vez, actuamos en red con los ministerios de Cultura y de Educación y el Ministerio de Salud para generar una cultura de bienestar para nuestros visitantes. Es hora de que la sociedad argentina ponga el arte en el lugar que se merece y este modelo provee una cultura institucional de alta especialización con profesionales que construyen juntos una plataforma de sostenibilidad económica a largo plazo que protege a la institución en el futuro.
Siempre bajo la premisa de que todo recurso tiene que ser utilizado con un fin público y de impacto positivo, concreto y medible en cualquiera de las áreas. Y como ya hablamos, un museo que se preocupa por la historia, el cuidado del patrimonio con 8.000 obras catalogadas, un proyecto editorial que cuenta con 70 títulos que están siendo distribuidas gratuitamente en bibliotecas de todo el país. Una plataforma que construye conocimiento. Y que otorga un lugar a todos: nos importa muchísimo el rol de la accesibilidad, desde que pienso que todas somos personas con discapacidad, que tenemos condiciones únicas que nos identifican como seres humanos. Pensar de manera equitativa y respetuosa es algo que nos obsesiona y nos enorgullece.
-Respecto al rol social del museo, en la web de la CIMAM, su última declaración habla de “reparación de las relaciones fracturadas” como misión contingente.
-Sí, la posibilidad de la creación de espacios de diálogo, el museo como una plataforma cívica de construcción de ciudadanía, un lugar donde todavía se pueden manifestar verdades.
Semana aniversario del Moderno
- Jueves 16 de abril desde las 16.30: Jornadas Habitando el futuro. Una serie de encuentros con artistas, investigadores, diseñadores y curadores argentinos e internacionales, con la intención de abordar las preguntas de la humanidad ante el futuro. Comienza con una conferencia del artista brasileño Jonathas de Andrade, continúa con un diálogo en Marta Minujín y Victoria Noorthoorn. Con entrada libre y gratuita.
- Viernes 17 de abril, a las 17. Mesa redonda: Diseño argentino contemporáneo en la Colección del Moderno.
- A las 18, una visita guiada por la muestra Habitando el futuro: Moderno y MetaModerno, la colección del Museo, a cargo de los artistas Cristina Schiavi, Joaquín Aras y Valentina Quintero.
- Sábado 18 desde las 15:30. Celebración 70° Aniversario y apertura de las exposiciones Océano interior; Naturaleza arquitecta; Ariel Cusnir: Desde el origen (Hall); Ana Gallardo: Materiales para la memoria (en el Café Moderno); y Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario.
- A las 19, Noche Moderna: fiesta del 70° Aniversario.
- Domingo 19, a las 17. Recorrido junto a los artistas participantes de la exposición Naturaleza arquitecta. Participan Ariel Cusnir (Argentina), Manuel Brandazza (Argentina) y Felix Shumba (Zimbabue).
- A las 18, recorrido junto a los artistas integrantes de la exposición Océano interior. Participan Max Hooper Schneider (Estados Unidos) y Erica Bohm (Argentina).
Museo Moderno (Av. San Juan 350).