
Perforar más de 500 metros de hielo en la Antártida no es solo un desafío técnico: es una forma de viajar en el tiempo. Bajo esa enorme capa congelada, los científicos buscan pistas sobre cómo era el planeta mucho antes de que existieran las ciudades o incluso los humanos.
En este caso, un equipo internacional del proyecto SWAIS2C logró atravesar unos 525 metros de hielo utilizando agua caliente a alta temperatura para abrir un canal vertical en uno de los lugares más extremos del planeta.
Según los científicos, el objetivo no era el hielo en sí, sino lo que estaba debajo. Allí, ocultos durante millones de años, se encuentran sedimentos que funcionan como archivos naturales del clima y de la historia de la Tierra.
Lo que encontraron podría cambiar la forma en que entendemos el futuro del planeta. Esos restos indican que hubo momentos en los que zonas hoy completamente congeladas estuvieron libres de hielo y cubiertas por océanos.
El procedimiento y los hallazgos de esta expedición, de la que participaron investigadores de universidades como la Victoria University of Wellington y la University of Otago, revelan aspectos clave sobre el clima del pasado y su impacto en el futuro.
Estos son los puntos más importantes:
Este tipo de investigación muestra cómo el pasado puede funcionar como una advertencia. Las capas de sedimentos no solo cuentan lo que ocurrió, sino que ayudan a anticipar lo que podría pasar.
Lo que hoy es una superficie helada de más de medio kilómetro pudo haber sido, alguna vez, un océano abierto. Y entender cuándo y por qué ocurrió ese cambio no solo explica el pasado, sino que ayuda a anticipar cómo podría reaccionar el planeta en el futuro.