El cuidado de la boca va más allá de tener una linda sonrisa. Y lo más importante es que se pueden evitar riesgos en la salud de una manera muy económica y práctica, con tan solo dos elementos: hilo y cepillo.
La odontóloga Claudia Tonelli indica que la gingivitis y la periodontitis son enfermedades de las encías (de los tejidos blandos), que no solo afectan al sostén del diente, sino que repercuten en enfermedades sistémicas.
¿De qué manera? En la boca hay muchas bacterias y microorganismos que están en estado de salud, explica la directora de la Tecnicatura Universitaria en Prótesis Dental y titular de Ortodoncia de la Universidad de Morón. Pero cuando se rompe ese equilibrio por alguna patología, esas bacterias empiezan a aumentar en número.
“Empieza como una inflamación. El cuadro va aumentando y termina con la pérdida total del diente y dando paso a esas bacterias al torrente sanguíneo”, continúa Tonelli, odontóloga del Hospital Cuenca Alta Néstor Kirchner.
—¿Cómo pasan las bacterias a la sangre?
—Puede ser a través de micro lesiones. Un tejido que está inflamado se lesiona con más facilidad, por ejemplo, con el cepillado, con un alimento duro o con el uso de escarbadientes.
—¿Qué riesgos conlleva?
—Esas bacterias que pasan al torrente sanguíneo pueden contribuir a que se formen placas de ateroma. La famosa aterosclerosis, que es la acumulación de placas en las paredes de los vasos. También hay papers que afirman que pueden favorecer la formación de trombos. Por lo tanto, aumentan el riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular (ACV).
Tonelli indica, además, que en los pacientes que cuentan con alguna válvula cardíaca lesionada o susceptible, el riesgo es la endocarditis bacteriana. Es decir, que las bacterias de la boca que circulan por el torrente sanguíneo, terminen anidando ahí: “Tienen mucha preferencia por esas válvulas”, afirma.
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Y agrega: “Por eso, cuando estos pacientes deben someterse a un tratamiento bucal que genere sangrado (como una extracción o un tratamiento periodontal) tienen que tomar un antibiótico previo para prevenir que esas bacterias aniden en la válvula cardíaca”.
En ese sentido, la especialista destaca el inconveniente de que la odontología nunca estuvo demasiado inserta en otros campos de la medicina.
“Los médicos nunca la consideraron un factor importante. Recién ahora estamos logrando, por ejemplo, que los profesionales que van a hacer un cambio de válvula o a colocar una prótesis, como está comprobado que existen rechazos por infecciones bucales, manden al paciente a interconsulta con un odontólogo para bajarle el nivel de infección. Y recién le damos el alta cuando está en cero, porque estas bacterias que atraviesan al torrente infectan o colaboran en ese rechazo”.
El cuidado de la boca
Asimismo, la Asociación Americana de Diabetes advierte que, según estudios, tener enfermedades de las encías puede causar inflamación y, por lo tanto, aumenta el riesgo de desarrollar diabetes. “Es un disparador, seguro”, manifiesta la profesional.
—¿El sangrado de las encías al cepillarse los dientes es una señal de inflamación?
—Sí, cuando pasa eso, ya estamos en una situación de inflamación que tiene que ser atendida por un profesional. El objetivo es tener una correcta higiene oral para que la encía no sangre nunca.
—¿Cuál es la mejor manera de mantener una correcta higiene oral?
—Con el cepillado e hilo. Tendrían que ir las dos palabras juntas. Porque el diente tiene cinco caras, pero a dos de ellas el cepillo no tiene acceso. Entonces, si de las cinco caras solo se limpian tres, estamos hablando de que el cepillo limpia el 60%. Un 40% queda sin limpiar si no se pasa el hilo o algún elemento interdentario indicado por el odontólogo en casos específicos.
—Estar en un tratamiento de ortodoncia o haberse hecho coronas, puentes o implantes. Los dientes ya no tienen la misma anatomía y a veces no están separados unos de otros. Ahí el hilo ya no pasa y se puede indicar, por ejemplo, un cepillito de alambre. También hay un aparato (hoy muy económico de tener en casa) que se llama ducha bucal, que colabora. O sea, no hay nada que reemplace al cepillo y al hilo, pero cuando el paciente tiene algún tipo de prótesis extra u ortodoncia o está atravesando alguna situación, viene bien.
Las encías inflamadas se relacionan con otros problemas de salud. Foto Shutterstock.—¿Cada cuánto hay que cepillarse los dientes y pasarse el hilo?
—El cepillado y el hilo tienen que ser cada 8 horas, porque esas bacterias que están en la boca, en ese periodo de tiempo, pueden reproducirse, empiezan a hacer colonias. Entonces, con el cepillado, se rompe esa estructura que están empezando a formar y no pueden nunca llegar a enfermarnos.
—¿Cómo debe ser el cepillado?
—Entre la encía y el diente hay una especie de bolsillito que se llama bolsa y ahí es donde las bacterias encuentran el medio ideal para reproducirse. Si la cerda del cepillo ingresa a ese bolsillo y barre esas bacterias, es mucho más productivo ese cepillado que el que solo barre la pared dura del diente. Entonces, hay que ir al odontólogo con un cepillo de dientes para aprender la técnica correcta.
—¿Cuál es la mejor pasta dental?
—Con el cepillo y el hilo, sin pasta, ya se llega al objetivo de la higiene. Por eso si el paciente no pudiera usarla, por ejemplo, en el caso de las embarazadas que a veces les da arcadas, el cepillado tiene que ser el mismo, no hay ningún problema. Sin pasta y con cepillo, la higiene es perfecta; con pasta y sin cepillo, no.
—¿Entonces no sirve el clásico lavado de dientes con pasta en el dedo cuando nos olvidamos el cepillo?
—Exacto. Eso no sirve. Ahí te estás poniendo perfume, sin bañarte, después de haber hecho una hora de pilates. En los casos de pacientes que, por ejemplo, fueron internados sin programarlo y no tienen el cepillo de dientes a mano, los buches de clorhexidina son una buena opción, porque matan de manera química las bacterias de la boca. Deben consultar previamente a un profesional, claro.
—Y cuando usamos el cepillo sin pasta, ¿debemos mojarlo o es mejor en seco?
—Es preferible que no se moje, porque la boca tiene siempre una humedad y ya se moja al entrar a la boca.
Por último, Tonelli destaca la importancia de acudir al odontólogo periódicamente. “Si es un paciente que está bien controlado, que aprendió una buena técnica de cepillado y el profesional no suele encontrarle nada específico, con una vez por año es suficiente”, precisa. Y concluye: “Depende de la predisposición a enfermarse de cada uno. Lo que ocurre al ir cada 6 meses es que lo que encuentre el odontólogo tiene poca evolución. Y todas las enfermedades diagnosticadas tempranamente, tienen un mejor pronóstico de cura”.
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