En Liniers hay algo que no cambia: la fábrica sigue sacando talentos. Y ahora, casi sin hacer ruido pero con paso firme, empieza a instalarse un nombre que puertas adentro ya ilusiona: Ignacio Cellerino.
Alto (1,95), potente y con un apodo que impone -La Pantera-el delantero se ganó su lugar en la Cuarta del Fortín y viene mostrando una evolución que no pasa desapercibida. No solo por lo físico: también creció en lectura de juego, movilidad y toma de decisiones en ataque.
Porque Cellerino no es el típico 9 de área. Sí, tiene presencia y peso, pero también sabe salir, asociarse y moverse para abrir espacios. Un combo cada vez más buscado y que lo distingue dentro de su categoría.
El presente acompaña y afuera ya tomaron nota. Hay al menos dos clubes europeos que lo siguen de cerca, con reportes constantes sobre su rendimiento y proyección. A eso se le suma un detalle no menor: cuenta con pasaporte europeo, una ventaja clave pensando en un posible salto en el corto o mediano plazo.
En Vélez, mientras tanto, no se desesperan. Lo llevan de a poco, como marca la historia del club. Pero saben que tienen entre manos a un proyecto serio. De esos que, si siguen por este camino, terminan dando el salto.
El año recién empieza a tomar temperatura… y La Pantera ya mostró los dientes.
Cellerino en acción
Mirá al delantero en acción.





