Atlanta hizo historia. El triunfazo contra Chacarita en su casa no solo le dio tres puntos, sino que cortó una racha que llevaba 42 años vigente: la de ganar un clásico en su estadio. Uno de los actores principales en esta gesta fue Pancho Ragoarquero del Bohemio. El #1 sostuvo a su equipo cuando Chaca se envalentonó en el complemento y fue clave en la jugada del solitario gol de Rodríguez. También estuvo en el ojo de la tormenta por la polémica jugada en la que salió a cortar afuera del área, taló a Meléndez y Dóvalo no mostró ninguna tarjeta.
Francisco Rago cometió una clara infracción y el referí dejó seguir. Fuente: LPF Play.
En diálogo con Oléel emblema del club de Villa Crespo dio su punto de vista acerca de la jugada, explayó sus sensaciones luego del triunfo en el clásico, y más.
Francisco Rago con Olé
-¿Son conscientes de que se metieron en la historia grande de Atlanta?
-Más allá de que algún compañero seguro no lo haya hecho, hace bastante que estoy en el club y siempre fui consciente, porque los hinchas te lo hacen saber, de la magnitud que tiene este clásico. Gracias a Dios jugué tres partidos contra Chacarita: ganamos en la cancha de ellos, con gol de Colombini y dos hombres menos; empatamos en la nuestra; y ahora ganamos 1-0. La verdad que fue una alegría inmensa, con todo lo que implica: mucha gente mandándome mensajes, diciéndome que hacía 42 años no se ganaba de local, que pudimos quedar en la historia… y uno tiene sentimientos con el club. Seguir rompiendo esas metas o récords es lindo para el jugador y, sobre todo, para el hincha.
-¿Este es el clásico más importante de esos tres que nombrás por el contexto que envolvía al partido?
-Sí, totalmente. Es algo muy lindo, inexplicable. Se notaba la energía en la concentración y cuando llegamos a la cancha. Por la lluvia que había, la gente que fue, los fuegos artificiales. El ímpetu a la hora de cantar también se notó mucho y, por suerte, pudimos quedarnos con los tres puntos acá en casa y romper esa maldición.
-¿Sentían la presión de jugar para intentar cortar la racha o estaban tranquilos?
-No, la verdad que no. Lo viví y lo disfruté mucho. La cabeza la teníamos en lo que queríamos. Sinceramente, nosotros tuvimos un punto de inflexión en el partido contra San Martín de San Juan. Nos juntamos los jugadores y nos propusimos jugar con la actitud de ahora, y ahí agarramos esa confianza que nos faltaba. También un poco era suerte, porque la realidad era que teníamos muchas situaciones claras y nos la sacaban en la línea, o nos hacían golazos o muchos goles en contra. Manejábamos el partido y los rivales se encontraban con goles sobre la hora y no se nos daba la victoria. Gracias a Dios ahora la balanza empezó a caer para nuestro lado.
-Siendo un referente, ¿qué le decías al grupo en ese mal momento?
-Nos juntamos entre todos y sabíamos que lo más difícil lo estábamos haciendo, que era construir. Nos propusimos ser un equipo aguerrido, que no regale nada, siguiendo con la idea de juego que quiere el técnico, pero ser inteligentes también en cuanto a cuándo no se puede jugar y no arriesgar de más. Encontramos ese equilibrio y seguimos las órdenes de Pellerano, que viene muy bien y no se le daba simplemente por suerte. Hoy encontramos esa fuerza que es inexplicable, pero que les pasa a todos los equipos. Nosotros ya vivimos lo malo; ahora tienen que venir las cosas buenas.
-¿Cuál fue la clave para aguantar el resultado en el partido?
-Son clásicos. Los clásicos se sufren. Metés el gol, querés aguantar el resultado o el otro equipo te quiere llevar puesto y ahí es donde encontrás los huecos para contraatacar. Pero bueno, encontraron dos o tres situaciones. No tuvieron muchas, pero empezaron a tener la pelota porque nosotros nos tiramos un poquito atrás para poder defender el resultado. A veces, los clásicos no se pueden jugar lindo, pero se tienen que ganar.
-Fuiste una pata muy importante en el gol porque sacaste un cabezazo en el área…
-Fue una jugada rápida. Me cabecean medio cerca, tenía un montón de gente al lado y opté por sacarla lejos. Con la cancha como estaba, con lluvia y todo, por suerte salió perfecto porque después le terminó quedando a un compañero y ahí llega el gol.
-Se habló de una posible expulsión en una contra de Chaca, que saliste a cortar afuera del área, ¿era roja?
-No, no. Yo llego antes a la pelota. Él simula el choque, pero yo me la llevé toda… Tengo todo el tobillo inflamado por los tapones de él. En ningún momento le pego donde él se marca. Fijate que ni siquiera levanto el pie: me tiro de costado, me pega la pelota a mí y encima él me pisa todo el tobillo. Obviamente él simula porque se le va larga cuando quedaba mano a mano. Después se levantó lo más bien y siguió jugando, pero yo tengo todos los tapones marcados en el tobillo, que ahí recibí el golpe.
-¿Y qué opinás acerca de los que dicen que Dóvalo los favoreció?
-No, no, yo creo que dirigió bien. De hecho, cuando a mí me patean la cabeza me hizo levantar rapidísimo. Se ve en la jugada que me patea mi compañero. No sabía ni dónde estaba parado y me pedía que me levante rápido. Yo le decía: “Pero, ¿cómo querés que me levante rápido si no sé ni dónde estoy?”.
-Ahora ya metidos en puestos de Reducido, ¿para qué está Atlanta?
-Nosotros vamos final tras final, lo vivimos así. No dibujamos un castillo en el aire: vamos partido a partido. Ahora tenemos un partido importante con un equipo que se hace duro y tenemos que dar lo mejor para poder seguir avanzando.
-¿Creés en un posible ascenso?
-Sí, claro. El objetivo está en la cabeza, pero nosotros tenemos que ir paso a paso. No podemos pensar en jugar una final si todavía no llegamos. Creo que lo importante es poner la energía en el partido que toca e ir pasito a pasito, como lo venimos haciendo.




