La previa de la exhibición de franco colapinto en Palermo ya se vive como si fuera un Gran Premio, pero sin los otros 21 pilotos. En pleno corazón del circuito callejero, el box montado para el evento -sobre la Avendia Del Libertador- replica casi a la perfección la estructura de la Formula 1: autos, ingenieros, mecánicos y hasta el ritual del encendido que eriza la piel.
Dentro del box -abierto especialmente para la prensa en una visita de unos minutos- se pudieron ver de cerca las dos grandes joyas del día: el Lotus de F1 con el número 43 que manejará dos veces Colapinto y la réplica de la histórica “Flecha de Plata”, identificada con el número 16, con una salida. Todo dispuesto como en un fin de semana de carrera, con herramientas, aspiradoras, computadoras y un equipo técnico trabajando en cada detalle.
Pero el momento que marcó la mañana fue el encendido.
Primero, el del Fórmula 1. El V8 se puso en marcha y el impacto fue inmediato: un sonido brutal, de otra época, muy distinto al de los actuales motores híbridos. Fuerte, seco, envolvente. De los que hacen vibrar el cuerpo. Como en los viejos tiempos de la categoría.
Y cuando la recorrida ya terminaba, llegó otro momento especial: también encendieron la Flecha de Plata. Otro guiño a la historia que completa una puesta en escena pensada al detalle. Más modesto pero melodioso.
Apareció Franco Colapinto
Minutos antes, a las 10.40, Colapinto había hecho su aparición en la zona del Fan Zone; había llegado al predio a las 8, a contramano por Figueroa Alcorta. Se movió dentro del trazado de 2,9 km y alrededores con custodia policial y en caravana de combis, en medio de una organización que mantiene todo bajo control. Allí participó de una entrevista con el periodista Juan Fossaroli, después de tener un gesto con el público: regaló gorras, lanzándolas a los fanáticos que se acercaron a verlo. Como sucede en las carreras de la F1.
Con sol, accesos ordenados y una gran cantidad de gente ya instalada en distintos sectores, el clima es de fiesta total (¡hasta la General Paz y la Lugones están con poco tránsito!). Palermo late al ritmo de la F1, con una puesta que no tiene nada que envidiarle a un circuito oficial.
Se viene la exhibición del argentino de la Formula 1

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