
Hay seis mecánicos -cuatro junto al auto-, mientras tres ingenieros miden la data que entrega la computadora. Pero nada más importa cuando el motor se enciende y el V8 inunda el box de Alpine sobre Avenida del Libertador. Allí accede Clarín en una visita reducida de menos de una docena de medios en la previa del Road Show de Franco Colapinto en Buenos Aires.
En el espacio, de un blanco inmaculado, que imita los que viajan a cada gran premio de la Fórmula 1, solo una joya del automovilismo mundial permite apartar la mirada hacia la derecha: la réplica del Mercedes-Benz W196, con el número 16 en el morro y una tela cuadrillé en su butaca, con el que Juan Manuel Fangio obtuvo los campeonatos de 1954 y 1955.
Ahí también hay tres mecánicos: con mamelucos azules con el nombre de Mercedes-Benz en la espalda, se encargan de encender el coche, cuyo sonido no impacta como el V8 pero estremece y recuerda las épocas en las que, a solo 1300 metros de acá, Fangio y los pilotos de los albores de la F1 giraban en el Circuito de Palermo.
Pero el monoplaza con el número 43 y el branding de BWT Alpine Formula One Team también es una reliquia, especialmente para la escudería francesa. El Lotus E20 fue el primer coche fabricado en Enstone, hoy el centro de operaciones de Alpine, y el que logró el triunfo número 80 de la escudería de Colin Chapman, la que luego compró Renault para su retorno definitivo a la F1.
«Es uno de los coches más queridos, del tiempo de Lotus, que ganó la carrera de Abu Dhabi con Kimi Raikkonen en el 2012. Y hoy Franco lo va a conducir aquí con los fans argentinos», cuenta Luca Mazzocco, que integra el equipo desde 1996, cuando se llamaba Benetton, equipo con el que luego fue campeón por primera vez Michael Schumacher. «Vi muchos cambios. La tecnología de este coche es muy diferente», agrega.
El italiano, sin embargo, no se anima a dar una velocidad máxima a la que Colapinto acelerará por el circuito callejero de 2.9 kilómetros en Palermo. «No lo sé, seguramente no va a hacer locuras. Pero es un coche de Fórmula 1, creo que a 200 y algo va a ir, porque si vas menos rápido no se refrigera el motor. Un coche de Fórmula 1 no puede ir despacio, porque hay que enfriar todos los sistemas», argumenta.
Aunque todavía faltan unas horas para que se produzca la primera salida a la pista, y miles de fanáticos aún siguen llegando hasta los Bosques de Palermo, Mazzocco sabe que los fanáticos harán su propia fiesta, porque sabe que ese puñado que ve en cada circuito al que Alpine va se multiplicará exponencialmente. «El grupo de fans de Franco está siempre, no pasa nada si no va bien en la carrera. Veo una pasión indescriptible», dice. Y arriesga que «es comparable con Monza», donde miles de tifosi invaden la pista cuando termina cada Gran Premio de Italia.