
En tiempos de incertidumbre, cuando las guerras vuelven a ser una realidad cotidiana y el cambio climático sigue avanzando, una frase pronunciada por Stephen Hawking (1942 -2018) hace 20 años obliga a reflexionar sobre los riesgos que corre la vida tal como la conocemos.
“Creo que la vida en la Tierra está ante un riesgo cada vez mayor de ser destruida por un desastre, como una guerra nuclear repentina, un virus creado genéticamente u otros peligros”, expresó el físico en marzo de 2006 antes de dar una conferencia sobre el origen del universo en Hong Kong.
La reflexión refiere a la vulnerabilidad de la humanidad frente a su propio desarrollo tecnológico y político. Lejos de ser una afirmación catastrofista, sin fundamente, se basa en una mirada científica y estadística sobre los riesgos globales.
Para Hawking, el avance del conocimiento implica un riesgo: la capacidad de autodestrucción. La energía nuclear, la biotecnología y la inteligencia artificial representan logros extraordinarios. Pero también pueden convertirse en amenazas para la supervivencia.
El físico nos dejó varias citas que invitan a la reflexión en distintos ámbitos:
• «Por muy difícil que parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes tener éxito. Lo importante es no rendirse.»
• «Si queremos sobrevivir como especie, debemos extendernos hacia las estrellas.»
• «La inteligencia artificial podría ser el peor evento en la historia de nuestra civilización.»
• «Considero al cerebro como una computadora que dejará de funcionar cuando fallen sus componentes.»
• «La ciencia siempre ganará, porque funciona.»
• «Solo somos una raza avanzada de monos en un planeta menor de una estrella promedio. Pero podemos entender el universo.»
Considerado como uno de los científicos más influyentes del siglo XX, después de Albert Einstein, Stephen Hawking (1942 -2018) nació en Oxford, Inglaterra, siendo el mayor de cuatro hermanos en una familia de intelectuales: su padre era catedrático del University College de esa ciudad.
Con una intensa curiosidad, siempre se interesó por las matemáticas y la física, ya que las ciencias naturales le parecían demasiado inexactas. Alumno mediocre en el bachillerato, logró ingresar en Oxford en 1959 y luego, gracias a una beca, realizó estudios de posgrado en Universidad de Cambridge, donde se especializó en física teórica y cosmología.
En 1979 asumió como titular de la cátedra Lucasian de Matemáticas, fundada en 1663, cuando fue ocupada por Isaac Newton. Por aquellos años realizó un viaje a Oriente Medio y contrajo un virus, que le produjo esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
La enfermedad destruye las células del sistema nervioso central, pero el cerebro se mantiene lúcido. Los médicos le diagnosticaron menos de dos años de vida. Pero Hawking siguió adelante. En 1974 expuso sus teorías sobre los agujeros negros en el laboratorio Rutherford.
Recibidas con algo de escepticismo al principio, luego tuvieron un enorme impacto. Tanto que Hawking ingresó en la Royal Society, recibió el Premio Albert Einstein y fue nombrado Caballero del Imperio Británico.
Stephen Hawking elaboró muchas publicaciones, pero dos de sus libros de divulgación se convirtieron en best-seller: Una breve historia del tiempo (1988) y Brevísima historia del tiempo (2005).