El clima en el Mundo boca es una mezcla de sensaciones encontradas. Por un lado, todavía dura la bronca por el paso en falso en la Copa Libertadores contra Cruzeiro; por el otro, la calculadora de Claudio Ubeda no para de sacar cuentas de cara al cierre del Torneo Apertura, más allá de que ya está clasificado a los octavos de playoff. Claro, en la libreta del DT aparece Adam Bareiro: el delantero, que dejó al equipo con 10 en Brasil antes del ET por una roja polémica, no estará contra Barcelona de Ecuador el martes que viene, aunque la disyuntiva del Sifón es saber si -frente a este nuevo escenario- le conviene contar con él o no ante Central Córdoba el sábado. ¿De qué se trata?
La cuestión es reglamentaria, pero sobre todo estratégica. El ex River arrastra cuatro tarjetas amarillas en el torneo local y camina por la cornisa. El riesgo para el cuerpo técnico es total: si Ubeda lo manda a la cancha en Santiago del Estero y ve la quinta, quedará automáticamente fuera del partido de los octavos de final (aún sin rival, aunque se define en la Bombonera).
La paradoja es absoluta: al estar suspendido para la Copa, Bareiro llegaría al cierre de la fase regular con el tanque lleno y ritmo de sobra, siendo que ya de por sí no iba a poder estar en Ecuador. Sin embargo, la posibilidad de que un roce fortuito, una llegada a destiempo o una protesta lo dejen fuera del cruce clave del próximo fin de semana, cuando se jueguen los playoffs del Apertura, hace que Ubeda lo piense dos veces.
Rotación obligada y el liderato en juego
Por eso, el cuerpo técnico ya empezó a cranear un plan de contingencia que prioriza el «seguro de vida» del paraguayo. La intención es no rifar al goleador y apostar fuerte por la rotación. En principio, el Sifón pararía un once alternativo ante el Ferroviario, dejando a Bareiro como una rueda de auxilio en el banco de suplentes. El plan es de manual: que solo sume minutos si las papas queman y el trámite en el Madre de Ciudades se vuelve estrictamente necesario de revertir.
Sin embargo, el partido en Santiago no es un compromiso más en el calendario. Boca necesita los tres puntos para abrochar el liderazgo del Grupo A, marcarle la cancha a perseguidores como Estudiantes y Vélez, y lo más importante: garantizarse la ventaja deportiva de definir todas las llaves en casa. El objetivo es que el guaraní llegue limpio a los playoffs, donde el reglamento hace borrón y cuenta nueva con las tarjetas, pero el dilema persiste… ¿Se puede asegurar el primer puesto guardando a los mejores? La moneda está en el aire y Ubeda tiene la última palabra.
Las disculpas de Bareiro después de su roja
“Solamente perdón a mis compañeros y a la gente de Boca. Sean errores o no del árbitro, a mí me toca manejar lo que hago. Hoy seguramente fallé y me toca tragar mierda, pero voy a trabajar mis errores para seguir ayudando a mis compañeros”, posteó el 9 un rato después de la derrota xeneize.
Boca volvió a quedar con diez en Brasil, como ya es costumbre en los últimos años, y lo deberá corregir para lo que viene. Más allá de los arbitrajes buenos, regulares o malos.








