
El nuevo Citroën C5 Aircross volvió a la Argentina con una renovación profunda que busca reafirmar uno de los atributos históricos de la marca francesa: el confort de marcha.
Desarrollado sobre la nueva plataforma STLA Medium de Stellantis, el SUV mediano estrena diseño, suma potencia y tecnología, y mejora su propuesta de habitabilidad para competir en uno de los segmentos más exigentes del mercado.
Importado desde Francia y fabricado en la planta de Rennes, el nuevo C5 Aircross llega con un completo equipamiento y el conocido motor naftero 1.6 turbo, que elevó su potencia de 165 a 180 caballos y el torque de 240 a 300 Nm.
Se ofrece en una única versión tope de gama (Max), que tiene un precio de $ 59.900.000 y lo convierte en una de las opciones más económicas entre los SUV medianos extra zona -exceptuando los electrificados que llegan de China y no pagan arancel de importación-.
A diferencia del modelo anterior, cuyo foco estaba puesto principalmente en el confort y la modularidad interior, esta nueva generación (segunda) apuesta además por una imagen más sofisticada y tecnológica.
El rediseño exterior muestra líneas más rectas y robustas, una firma luminosa LED más moderna y nuevas llantas de 19 pulgadas en negro brillante, mientras que el interior adopta una propuesta más digitalizada.
Uno de los cambios más notorios está en el habitáculo. El nuevo C5 Aircross incorpora una enorme pantalla multimedia vertical de 13 pulgadas, tablero digital Full HD de 10” y Head-Up Display, elementos que elevan claramente la percepción tecnológica respecto del anterior SUV francés. También suma iluminación ambiental configurable, cargador inalámbrico y cuatro puertos USB-C.
Pero más allá de la tecnología, el eje central del modelo sigue siendo el bienestar a bordo. Citroën mantiene su suspensión con «Amortiguadores Progresivos Hidráulicos», una solución exclusiva de la marca que apunta a filtrar mejor las imperfecciones del asfalto y entregar una marcha más suave que la de varios de sus rivales directos. A eso se agregan los asientos con tapizado de cuero, regulación eléctrica y calefacción para las plazas delanteras.
Ese enfoque lo diferencia de otros SUV medianos del mercado que priorizan un perfil más deportivo o dinámico. Entre sus competidores aparecen modelos como Ford Territory, Nissan X-Trail, Peugeot 3008, Honda CR-V y Volkswagen Tiguan.
En términos prácticos también hay mejoras. El baúl ofrece 651 litros de capacidad, una de las cifras más destacadas del segmento, mientras que los asientos traseros mantienen la modularidad 40/20/40 para ampliar el espacio de carga hasta casi 2.000 litros.
En seguridad, el SUV francés da un salto importante con el paquete Drive Assist 2.0. Incluye frenado autónomo de emergencia, control crucero adaptativo con Stop & Go, mantenimiento activo de carril, alerta de tráfico cruzado trasero, detector de punto ciego y cámaras con visión 360°, entre otros asistentes.
Mecánicamente está impulsado por el motor turbonaftero 1.6 de 180 CV y 300 Nm, asociado a una caja automática de seis velocidades. Según la marca, alcanza una velocidad máxima de 215 km/h y fue calibrado para priorizar la suavidad de funcionamiento y el confort de marcha antes que una conducción deportiva.
Con esta renovación, Citroën intenta reposicionar al C5 Aircross como una alternativa diferente dentro del universo SUV: menos enfocado en las prestaciones extremas y más orientado a quienes valoran viajar en silencio, con comodidad y mucho equipamiento, una receta que históricamente fue sello distintivo de la marca francesa.