
Estas últimas semanas se está llevando a cabo la decimonovena edición de Fiestíteres. Se trata de una propuesta impulsada por el grupo Carátulas, a cargo de Charly Freire, dirigida a jardines de infantes. Desde principios de mayo y hasta las primeras semanas de junio, el grupo visita instituciones de Moreno y zonas aledañas, como Merlo y General Rodríguez.
Desde hace casi dos décadas y solo con la interrupción de la pandemia en 2020, el festival se organiza todos los años: “Desde el 2007 que estamos haciendo funciones en mayo por el día de los jardines para los jardines de Moreno, Merlo, Rodríguez, Marcos Paz, Luján, San Miguel… Hemos andado por muchos lugares”, afirma Charly Freire.
Asimismo, en cada ocasión cuenta con la participación de un elenco internacional. Esta vez, recibieron a Colombia, España y Cuba con el propósito de ampliar la variedad de espectáculos ofrecidos al público. Bolivia, por su parte, se sumará para la segunda parte de esta edición del festival.
«Los títeres no son necesarios, son imprescindibles”, asegura Charly Freire, principal organizador del festival. Tras 33 años en el oficio, comenta que se da cuenta de la importancia que tiene la dinámica en los más chicos como herramienta pedagógica. Por ejemplo, recuerda que en una de las últimas funciones, “una nena neurodivergente estaba muy inquieta antes de que llegáramos nosotros, y la asistente la cuidaba y la trataba de calmar. Cuando empezó la función, estaba todavía distraída. Sin embargo, cinco minutos después, se sentó con la con la maestra y vio toda la función sentada y en silencio”.
“El jardín se viste de teatro por un día”, remarca el organizador. Además, destaca la función que cumplen estas obras para ayudar a los más chicos a desconectarse de las pantallas por 40 o 50 minutos. “Durante ese tiempo, los pibes están escuchando un cuento contado con títeres, porque es un cuento en movimiento, en definitiva”.
Se podría decir, entonces, que Fiestíteres es un espacio de encuentro, de reconexión y de aprendizaje. Es el resultado de la combinación de la solidaridad y agradecimiento entre docentes, alumnos y titiriteros que logra sostenerse desde hace casi 20 años. “Cuando se hacen las cosas con el corazón, todo es más lindo”, rezaba un dibujo que le hicieron desde una escuela a los que forman parte de esta iniciativa. El festival busca acercar el arte a las primeras infancias, no solo como entretenimiento, sino como una herramienta didáctica y emocional.