
En un contexto de fuerte aumento en el precio de la gasolina en California, el gobernador Gavin Newsom volvió a rechazar la posibilidad de suspender los impuestos al combustible, una medida impulsada por sectores políticos que buscan aliviar el impacto en los automovilistas. El debate se intensifica mientras el estado registra algunos de los valores más altos del país.
Según datos de la AAA, el precio promedio de un galón de nafta regular en California alcanzó los 6,16 dólares. En paralelo, el costo subió alrededor de 1,50 dólares por galón desde el inicio del conflicto en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, un factor que impactó en los mercados energéticos.
California mantiene el impuesto estatal a la gasolina más alto de Estados Unidos, con 61,2 centavos por galón, de acuerdo con información citada por The Sacramento Bee. A esto se suma el impuesto federal de 18,4 centavos, lo que alimenta el debate sobre una posible suspensión de tributos para aliviar precios.
El presidente Donald Trump propuso eliminar temporalmente el impuesto federal a la gasolina. Sin embargo, la medida requiere aprobación del Congreso. Desde el entorno de Newsom, la respuesta fue crítica. El portavoz Anthony Martinez calificó las propuestas como un “truco publicitario” que no resolvería el problema y afectaría fondos destinados al mantenimiento de infraestructura.
Martínez sostuvo que el impuesto federal representa solo una parte del precio final, mientras que otros factores externos, como el contexto internacional, tienen un impacto mucho mayor en el valor del combustible. También advirtió que la eliminación de impuestos podría reducir recursos clave para carreteras y transporte.
La administración estatal defiende su postura con otro argumento central: la suspensión de impuestos no garantiza una baja directa en el precio para los consumidores. Según comunicados oficiales previos, las petroleras podrían absorber los beneficios sin trasladarlos a los automovilistas.
El impuesto a la gasolina en California financia principalmente el mantenimiento de rutas, autopistas y obras viales. También contribuye al presupuesto estatal, parques y programas agrícolas. A nivel federal, los impuestos se destinan a infraestructura de transporte.
En paralelo, especialistas advierten que el escenario podría empeorar. Se estima que California cuenta con reservas de suministro para unas seis semanas si continúa la inestabilidad internacional. Parte del abastecimiento depende de envíos marítimos que ya comenzaron a reducirse, según informó The Sacramento Bee.
Un reciente cargamento de petróleo llegó al puerto de Long Beach tras atravesar rutas críticas del comercio global. Sin embargo, autoridades señalan que el estado ya no tiene garantizado el reemplazo de hasta 200.000 barriles diarios provenientes de regiones del Golfo Pérsico.
Las proyecciones indican que el precio podría estabilizarse cerca de los 6,50 dólares por galón si el suministro se mantiene, aunque algunos analistas advierten que podría escalar incluso dos dólares más en un escenario adverso.
A este panorama se suma un factor estacional. Según la AAA, durante la transición hacia la mezcla de gasolina de verano (obligatoria en California desde el 1 de abril), los costos suelen aumentar. Este combustible es más caro de producir y su implementación coincide con tareas de mantenimiento en refinerías, lo que reduce la oferta.
Con impuestos altos, tensión internacional y presión sobre el suministro, California enfrenta una de las etapas más complejas en su mercado de combustibles, mientras el debate político sobre qué hacer con los impuestos sigue abierto y sin consenso.