A cinco días de que se haya concretado el descenso del mallorca, Martín Demichelis renovó su vínculo como director técnico del equipo y lo dirigirá la próxima temporada, en la que competirán en la Segunda División de España.
El anuncio lo hizo el club este jueves a través de sus redes sociales. «Martín Demichelis (Córdoba, Argentina, 20/12/1980) amplía su vinculación con el RCD Mallorca hasta junio del 2028. El técnico argentino, que llegó a la isla el pasado mes de febrero, apuesta por el proyecto del club bermellón y se compromete con la entidad para las próximas dos temporadas», fue el comunicado.
Más allá de que su conferencia de prensa luego del 3-0 ante el Real Oviedo en la última jornada -que de todas maneras no le alcanzó al Mallorca para la permanencia porque dependía de otros resultados- parecía tener un tono de despedida, Micho ya había dejado entrever con unas palabras que existía una chance de continuidad.
«Me siento orgulloso de haber podido dirigir a los chicos. Me toca terminar honrado esta situación, esta temporada, a pesar de que no se hayan alcanzado los objetivos. Como dije el primer día, no venía a mostrarme. Me gusta darle identidad a los equipos. Creo que es el camino para sembrar buenos cimientos y para poder sostenerse. Soy el mayor responsable. Pero no es momento de hablar de mí. Creo que siempre digo que el club, los hinchas, los jugadores, las familias de la ciudad están por encima de todo. Después de todo esto, no me voy a ir al aeropuerto y salir corriendo desde acá. Me juntaré con quienes me contrataron y en el transcurso de los próximos días tomaremos una decisión en conjunto», habían sido sus palabras finales.
Y ese «no voy a salir corriendo desde acá» se transformó en esta renovación por dos años más, con el objetivo de que el Mallorca pueda regresar a Primera División. Hasta ahora, en los 12 encuentros que dirigió, acumuló un balance de cinco victorias, tres empates y cuatro derrotas.
En la previa a la última jornada, había tenido un ida y vuelta con uno de sus dirigidos, Marash Kumbulla. Al entrenador le preguntaron por la ausencia del jugador en la convocatoria y por su escasa actividad, con un total de 18 minutos disputados en los últimos 16 partidos. Sin embargo, sorprendió a todos con la respuesta. «Hay cosas que no puedo manejar, pero creo mucho en la deportividad. Tenemos que demostrar compromiso con la situación que vivimos. No sé nada de él. A buen entendedor, pocas palabras. No sé nada de él y sé mucho», disparó el argentino. Y del otro lado, el futbolista salió a responderle por las redes sociales.
«Me enteré por la prensa de algunas noticias y comentarios que ponen en duda mi profesionalidad y mi compromiso con el Mallorca. No permito que se cuestione mi implicación y mi compromiso profesional, pero habrá momento y tiempo para aclararlo. Ahora todas las fuerzas deben estar centradas en el partido de mañana. Sigamos unidos», soltó.
En las últimas horas, en diálogo con Mundo Deportivo, dijo «no me lo esperaba y creo que no me lo merezco» respecto a esas declaraciones de Demichelis. De todas maneras, el vínculo entre ellos en el Mallorca no continuará porque el futbolista, que estaba cedido desde la Roma, finalizó su préstamo y regresará al club italiano.
Cómo se gestó el descenso del Mallorca
Tras años en espiral creciente y llena de hitos positivos como terminar con 50 puntos la liga en la temporada 2022-2023, llegar a la final de Copa del Rey en la 2023-2024 o la propia clasificación para la Supercopa de España en enero de 2025, el Mallorca sufrió entonces un punto de inflexión en sentido contrario con una sucesión de errores que desembocaron en esta pérdida de la categoría.
Poco antes de jugar aquella Supercopa en Arabia, el equipo había dado una imagen preocupante en su visita al Pontevedra, donde cayó a las primeras de cambio de manera sonrojante (3-0) ante un equipo que militaba en Segunda RFEF, la cuarta división del fútbol español.
A partir de ahí, los problemas con la hinchada en Arabia, incluidos familiares de los jugadores, generaron un clima de tensión entre el plantel y la dirigencia que se vio plasmado en el terreno de juego con el inicio de una racha negativa de resultados que dejó fuera de competencias internacinoales al Mallorca al final de esa campaña, la 2024-2025, a pesar de ocupar puestos de clasificación a copas casi todo el curso y haber sumado 30 puntos en la primera vuelta.
Los 18 puntos del club en la segunda mitad fueron un aviso muy claro para la dirección deportiva, que debió haber afrontado los signos de signos de desgaste del vestuario, con ejemplos como los problemas del español nacionalizado argentino Pablo Maffeo con la hinchada en el último partido como local la temporada pasada.
Pero el consejero delegado de fútbol, Pablo Ortells, no consideró que esos cambios fueran necesarios y, a pesar de invertir en jugadores de futuro como Pablo Torre o Jan Virgili, el equipo no tenía suficientes efectivos de garantía para subsistir en LaLiga.
Otro impacto negativo en el ambiente dentro del vestuario fue el acto de rebeldía del que fuera capitán, Dani Rodríguez, contra el entrenador Jagoba Arrasate, al que criticó públicamente, lo que le supuso un castigo que tardó en completarse con su salida. El jugador fue excluido, pero no terminó por rescindir su contrato hasta mediados de diciembre, lo que suponía tener en el vestuario a un capitán castigado por el entrenador.
Se sumó al ambiente enrarecido la falta de fútbol que tuvo el equipo de Arrasate en la primera vuelta y un calendario de inicio muy difícil, con lo que el Mallorca sólo sumó dos puntos en sus primeros siete partidos y quedó condenado a luchar por la permanencia cuando el proyecto aspiraba a ser top diez a final de temporada.
El juego y los resultados mejoraron, pero una nueva mala racha de resultados le lastró entre enero y febrero, después de que el equipo desaprovechara una oportunidad única de alejarse de la zona baja en el primer partido del 2026 contra el Girona (1-2) en Son Moix.
En el mercado de enero, las únicas soluciones que aportó la dirección deportiva fueron los fichajes de Kalumba Jr., que participó esporádicamente y a quien el propio Arrasate calificó como «un jugador de futuro», y Zito Luvumbo, que tuvo buenos partidos pero no marcó la diferencia.
Inmerso en una dinámica derrotista, con varias semanas en descenso, el club decidió destituir al técnico vasco y fichó a Demichelis, quien logró la mitad de los puntos en juego en los 12 partidos que ha dirigido: 18, uno menos de los que le hubieran permitido lograr la permanencia.
El suyo ha sido un buen tramo de juego y sensaciones, con victorias de mérito como la del Real Madrid (2-1), pero falló en los partidos clave, desaprovechando ventajas como la de Osasuna (del 0-2 al 2-2 en el descuento), la de Elche o ante el Alavés (ambas del 0-1 al 2-1).
Cubrir el expediente en cualquiera de los partidos marcados en rojo en el calendario hubiera servido para salvar al equipo, e incluso hubiera bastado no desaprovechar el 2-0 a favor en los dos duelos contra Osasuna, que logró la permanencia por empatar ambos choques en tiempo añadido frente al Mallorca.
La caída definitiva fue en la penúltima semana, cuando perdió de la peor manera contra Getafe (3-1) y Levante (2-0) para consumar un descenso que, por difícil que parezca, estuvo durante varios minutos de la última jornada a un gol de evitarse.
Sin embargo, los milagros son milagros porque ocurren esporádicamente, y este Mallorca no se salvó por todo el conjunto de factores previamente mencionados que, junto al azar de los partidos, condenaron al descenso a un proyecto que pasó de estar en alza a caerse en 18 meses.




