
Kenneth Law, un excocinero canadiense de 60 años, se declaró culpable este viernes de 14 cargos de ayuda a quitarse la vida ante un tribunal al norte de Toronto. El acuerdo con la fiscalía implica que los cargos de asesinato serán retirados, una decisión que golpeó a las familias de las víctimas y encendió el debate sobre los vacíos legales que rodean al caso.
Law fue detenido en 2023 acusado de haber vendido un compuesto químico —cuyas indicaciones con concetraciones letales estaban disponible a través de sus sitios web— a personas en estado de angustia que consultaban foros de discusión sobre cómo poner fin a sus vidas. Según la declaración de hechos acordada ante la justicia, el acusado participaba activamente en esos espacios bajo el seudónimo «Greenberg» y derivaba a los usuarios interesados hacia sus plataformas de venta.
El alcance de su operación fue global. Law habría enviado paquetes a cientos de personas en decenas de países, y fue investigado por la policía de Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Australia y Nueva Zelanda. En el Reino Unido, alrededor de cien muertes autoinfligidas están potencialmente vinculadas a los foros en los que participaba, según detalló AFP.
La decisión de no llevar a Law a juicio por asesinato tiene una explicación jurídica precisa. Robert Currie, profesor de derecho en la Universidad Dalhousie, señaló que los fiscales que buscaban esa condena chocaron contra un problema estructural del ordenamiento canadiense.
El derecho del país no establece con claridad si el asesinato es una infracción distinta de la incitación a quitarse la vida, o si una misma conducta puede constituir ambas ilegalidades al mismo tiempo.
«Los magistrados de la Corte Suprema de Canadá, que habrían podido pronunciarse sobre este punto, rechazaron clarificarlo», explicó Currie a la AFP. Sin esa definición jurisprudencial, los fiscales no encontraron base sólida para sostener los cargos de homicidio.
La conducta de Law no fue pasiva. Según la declaración de hechos, buscaba clientes de manera proactiva y les daba instrucciones precisas sobre el uso del producto. La fiscalía reprodujo en la audiencia la grabación de una llamada entre Law y un periodista del Times of London que se hizo pasar por un comprador.
Cuando el reportero le preguntó si su negocio era legal, Law sugirió que, ante la policía, podría argumentar que el polvo servía para mejorar la capacidad pulmonar de los nadadores.
La sentencia se conocerá en una audiencia prevista para septiembre, cuando el tribunal también escuchará las declaraciones de las familias afectadas. Expertos legales consultados por AFP estimaron que la pena podría oscilar entre 10 y 20 años de cárcel por los cargos de asistencia a la muerte autoinfligida.
Las familias de las víctimas no ocultaron su decepción. David Parfett, cuyo hijo Thomas tenía 22 años cuando murió en 2021 con materiales presuntamente suministrados por Law, consideró que la justicia canadiense pierde la oportunidad de establecer la gravedad real de lo ocurrido.
«Si Kenneth Law no hubiese dado instrucciones detalladas sobre la forma de quitarse la vida, mi hijo estaría probablemente con vida, así que para mí es un asesinato», dijo a AFP.
Thomas Parfett, originario del Reino Unido, no integra los 14 casos canadienses por los que el acusado respondió este viernes. Su padre se convirtió en un referente en la lucha por una legislación más rigurosa para los espacios en línea que incitan a las personas a hacerse daño.
Leonardo Bedoya, cuya hija Jeshennia Bedoya López murió en 2022 a los 18 años con presunta intervención de Law, tampoco forma parte de esos 14 casos. «Es un asesino. Un asesino serial. Deberían tratarlo así», afirmó en declaraciones a la cadena canadiense CTV.
El caso no cierra con este acuerdo. Law podría enfrentar procesos judiciales en otros países donde sus presuntos envíos dejaron víctimas, aunque hasta el momento no se han formalizado cargos en ninguna de las naciones que lo investigaron.