
carlo anceloti sigue ajustando piezas de cara al gran objetivo. A apenas diez días del debut de Brasil ante Marruecos en el Mundial, el entrenador italiano sorprendió con una modificación táctica en los entrenamientos que la Verdeamarela realiza en New Jersey. Mientras espera la recuperación de Neymar, que continúa trabajando para dejar atrás una lesión, el DT ensayó un nuevo esquema pensando en el amistoso del próximo sábado frente a Egipto.
La principal novedad pasó por el mediocampo. Después de la goleada 6-2 ante Panamá, donde Brasil se presentó con un 4-2-3-1 y Matheus Cunha actuó como enlace detrás de Raphinha, Ancelotti decidió cambiar el dibujo y poblar la zona central con tres volantes definidos.
En la práctica, el equipo formó con Alisson; Wesley, Marquinhos, Gabriel Magalhães y Douglas Santos; Casemiro, Bruno Guimarães y Lucas Paquetá; Raphinha, Vinicius Júnior e Igor Thiago. De esta manera, el jugador de Flamengo se ganó un lugar entre los titulares y le dio al equipo una variante distinta en la elaboración y la circulación de la pelota.
El cambio también impactó en el ataque. Igor Thiago apareció como centrodelantero y fue la gran sorpresa de la jornada. El atacante desplazó a Matheus Cunha, quien había sido titular frente a Panamá, mientras que Luiz Henrique también salió de la formación inicial. Así, Raphinha volvió a ocupar una posición más natural sobre el frente ofensivo, acompañado por Vinicius, la gran carta de desequilibrio de este seleccionado brasileño
Por eso, el amistoso ante Egipto será una prueba importante. No sólo servirá para sumar minutos de competencia, sino también para evaluar si este nuevo esquema con tres mediocampistas puede convertirse en la estructura definitiva para encarar la Copa del Mundo.
Con Casemiro como líder de la mitad de la cancha, Bruno Guimarães aportando dinámica y Paquetá sumándose a la creación, Brasil busca una identidad que le permita potenciar a sus figuras ofensivas.