A los 47 años debía 14 millones de dólares al fisco. Mi contador me había robado. Mi carrera era un chiste. Y yo aceptaba cualquier papel para pagar.
Nací en Long Beach, California. Mi apellido real es Coppola. Sí, de esa familia. Francis Ford Coppola es mi tío. Podría haber vivido de su sombra. Elegí cambiar mi nombre a Cage para ganármelo solo.
A los 29 gané el Oscar por ‘Leaving Las Vegas’. Bebí whisky de verdad en las escenas. Casi muero. La estatua me supo a ácido.
Los 2000 fueron duros. ‘El protegido’, ‘Ghost Rider’, ‘El beso del dragón’. Los críticos me destrozaban. Me llamaban “sobreactuado”, “loco”, “parodia de mí mismo”.
En 2009, Hacienda me embargó todo. Perdí mi castillo en Inglaterra, mis cómics raros, mi dinosaurio de 2 millones. Sí, tenía un dinosaurio. Era feliz con él.
Empecé a rodar películas de serie B. Cuatro, cinco, seis al año. Solo para pagar. Los memes me convirtieron en un ícono de internet. La gente se reía de mí. Yo me reía con ellos. ¿Qué otra cosa podía hacer?
En 2022, ‘The Unbearable Weight of Massive Talent’ me reconcilió con el público. Interpretarme a mí mismo fue la mejor terapia.
Hoy tengo 62 años. He pagado todas mis deudas. Ya no acepto trabajos por dinero. Solo por pasión. Y sigo siendo raro. Porque la normalidad nunca me gustó.
Si hoy estás endeudado, si el mundo se ríe de ti, si crees que no hay salida… respira. Yo perdí un dinosaurio y recuperé mi alma.
El glamour se va. La locura, no. Gracias a Dios.
— Nicolas Cage
Source