Si bien el cierre del último de semestre de Río derivó en la decisión de declarar prescindibles a algunos futbolistas, hay uno que ya inició el año siendo parte de los relegados y se trata de Kevin Castañoquien no ha logrado encontrar su lugar desde su llegada a Núñez. Aun así, fue convocado por Néstor Lorenzo para disputar el Mundial con la Selección de Colombia y, a un día del debut del conjunto cafetero vs. Uzbekistán, realizó un posteo en sus redes en el que dejó en claro que está »a las puertas de cumplir el sueño más grande que puede tener un futbolista: jugar una Copa del Mundo».
»Un niño de un barrio humilde, con ilusiones enormes y sin imaginar todo lo que tendría que recorrer para llegar hasta aquí. Cuántas veces estuvimos cerca de rendirnos. Cuántas veces parecía imposible. Cuántas veces tuvimos muy poco, pero nunca dejamos de creer»expresó vía Instagram el mediocampista de 25 años, que incluyó imágenes de su niñez con su familia y jugando al fútbol.
Además, contó que »con apenas 3 años me montaba en una moto junto a mi papá para ir a entrenar. Con una Tula de balones, Los recorridos por todos los barrios de itagui y tantos lugares donde comenzó a construirse un camino cuyo destino nadie podía imaginar. Detrás de cada entrenamiento hubo una familia que nunca dejó de creer. Hubo momentos de incertidumbre, esfuerzos silenciosos, lágrimas, preocupaciones y noches enteras preguntándonos si algún día todo aquello valdría la pena».
Su ciclo con el Millonario inició en marzo de 2025 tras su llegada del Krasnodar de Rusia y tuvo un primer semestre positivo en donde parecía ser la solución para el mediocampo del conjunto en ese entonces dirigido por Marcelo Gallardo. Finalmente, a partir del Mundial de Clubes su nivel y por lo tanto su presencia en el equipo titular fueron decayendo, hasta la situación actual en la que prácticamente no es tenido en cuenta, por lo que en Núñez buscarán su salida aunque saben que será difícil recuperar la inversión de casi 13 millones de dólareslo que hoy por hoy es la segunda compra más cara de la historia del club.
Entre los 27 encuentros que disputó River en el primer semestre del año, tan solo fue parte de siete, de los cuales dos inició como titular (ante Carabobo y Bragantino como local), acumulando un total de 220′ jugados. Es claro que más allá del objetivo grupal de ser campeón del mundo, Castaño tiene un desafío personal en el certamen internacional en el que debe tener un rendimiento alto para revalorizarse y hacer ver un nivel que no logra ejecutar hace bastante tiempo.
La carta completa de Castaño
Lo difícil es levantarse todos los días durante años sin saber si ese sueño algún día se hará realidad. Porque detrás de esta imagen no hay solamente un niño. Hay una historia llena de sacrificios, obstáculos, fe y sueños que parecían imposibles.
Con apenas 3 años me montaba en una moto junto a mi papá para ir a entrenar. Con una Tula de balones, los recorridos por todos los barrios de Itaguí y tantos lugares donde comenzó a construirse un camino cuyo destino nadie podía imaginar.
Detrás de cada entrenamiento hubo una familia que nunca dejó de creer. Hubo momentos de incertidumbre, esfuerzos silenciosos, lágrimas, preocupaciones y noches enteras preguntándonos si algún día todo aquello valdría la pena…
Con el paso de los años entendí algo que en ese momento no podía ver y es que nunca caminamos solos. Incluso cuando el camino parecía cerrarse, cuando las respuestas no llegaban y cuando las fuerzas empezaban a faltar, Dios ya estaba obrando… Estuvo en cada entrenamiento,en cada viaje, en cada sacrificio de mis padres, en cada oportunidad que parecía imposible y en cada caída que me obligó a levantarme más fuerte.
Pienso en mi papá y en aquel sueño que hizo suyo mucho antes de que yo pudiera comprenderlo. Pienso en todo lo que luchó para darme una oportunidad cuando nadie garantizaba que las cosas fueran a salir bien.
Un niño de un barrio humilde, con ilusiones enormes y sin imaginar todo lo que tendría que recorrer para llegar hasta aquí.
Cuántas veces estuvimos cerca de rendirnos. Cuántas veces parecía imposible. Cuántas veces tuvimos muy poco, pero nunca dejamos de creer.
Y hoy, después de tantos años, estoy a las puertas de cumplir el sueño más grande que puede tener un futbolista: jugar una Copa del Mundo.
El sueño de mi familia y de 50 millones de colombianos.. Aquí nada ha sido regalado. Todo ha sido construido con trabajo, disciplina, sacrificio y fe.
PORQUE LOS SUEÑOS SI SE CUMPLEN! Y PORQUÉ DIOS TIENE LA ÚLTIMA PALABRA EN CADA HISTORIA.





