Dentro de la cancha, intensidad y más intensidad. Partidos abiertos y, por lo general, con goles, muchos goles, juegue quien juegue. Para sentarse a disfrutar.
Hubo de todo en los más de 30 partidos: desde las palizas del implacable Alemania sobre Curazao y Canadá contra Qatar hasta la sorpresa histórica de Cabo Verde frente a España. Y todo, con una muestra de Fair Play pocas veces vista: los debutantes africanos cometieron apenas una falta en todo el partido contra La Roja. Al Guinness. Y un promedio de gol altísimo de tres por partido, con casi 100.
Con pisos de más de 43.000 espectadores en ciudades como Guadalajara y Toronto, y con más de un millón de asistentes acumulados en apenas la primera fechael torneo ofrece un marco ideal para partidos de ida y vuelta, con resultados abiertos y muchos goles.
Sin protagonistas gastando energía en presionar a los árbitros, engañarlos o reclamar por cada decisión. Sin debates sobre el estado de los campos de juego o las altas temperaturas. Todos parecen concentrados en jugar y aspirar a jugar ocho partidos, los que separan a una selección de la gloria.
Y lo mejor es que muchos equipos salen a ser protagonistas. Argentina, Francia, Inglaterra y Alemania aparecen como candidatos naturalespero también muestran ambición selecciones como Estados Unidos (ya clasificada con dos triunfos de alto vuelo), Marruecos, Japón, Noruega o Uruguay. Incluso Ecuador, que cayó sobre el final frente a Costa de Marfil, dejó señales de un equipo dispuesto a competir de igual a igual. México, sin mostrar mucho, también es la segunda clasificada a 16avos.
Parte de lo que dijo Ancelotti es cierto respecto de la intensidad. Hay equipos duros, sí, y también individualidades que pueden definir (como Mbappé, Haaland, Kane en la jornada inicial). La mayoría de los duelos tienen ida y vuelta, defensas fuertes, suspenso hasta el final, como el Escocia-Marruecos del viernes o hasta el Colombia-Uzbekistán.
Cada uno con su libreto, por ahora abundaron los partidos abiertos, intensos y entretenidos. Hubo encuentros con auténtico clima de eliminación directa, como Brasil-Marruecos. Todos, tras objetivos y sueños, de diferente estatura. Algunos, como Cabo Verde, ya comenzaron a escribir una de esas historias que hacen inolvidable a cualquier Mundial.


