“Queremos un plantel de 20 jugadores de élite, no de 30 o 35. Es preferible pagar mejor a pocos para competir con el primer mundo o Brasil”.
Lo que a principios de junio era un deseo de Stefano Di Carlode a poco se convierte en la nueva realidad de Río de cara al segundo semestre: con un mercado de pases mundialista que ya tiene cinco refuerzos y promete algo máslas intenciones del Chacho Coudet de tener un equipo protagonista y adaptado a sus ideas se empiezan a cumplir.
Una situación que conlleva a que haya una ilusión justificada de pelar todas las competencias hasta el final, basada en incorporaciones que eran necesarias para sumar jerarquía en puestos puntuales y la base de un plantel titular que se mantuvo. Así, entre jugadores que ya estaban, otros que llegaron en el mercado pasado y se asentaron y varios que fueron adquiridos ahora para ir desde el inicio, la idea es que el “avión en tormenta” al que se subió el Chacho se convierta en un vuelo placentero.
Por caso, a un Santiago Beltrán que vivió semanas inolvidables al lado de los campeones del mundo y está llamado a ser el futuro del arco de la Selección, se le suma una defensa de jugadores que estuvieron en la lista de 55 para el Mundial y tranquilamente podría haber sido alineada en buena parte por Scaloni. Gonzalo Montiel todavía se encuentra en Norteamérica, Marcos Acuña tranquilamente podría haber sido citado por rendimientos, Lucas Martínez Quarta llega como capitán más asentado y el enorme salto de calidad que brindará el arribo de Nicolás Otamendi promete ser determinante para un sector muy sensible del equipo.
Libre del Benfica y muy emocionado cuando firmó por 18 meses (ese día les agradeció mucho a los dirigentes por haber materializado su sueño), el central de 38 años que también está en la Copa del Mundo es jerarquía probada y al menor costo de mercado posible. Su impacto es tan futbolístico como anímico: se trata de un líder natural que se plantará ante situaciones adversas, mejorará a sus compañeros y será guía de los más jóvenes.
Como recambios aparecen un Lautaro Rivero que tiene presente y proyección y el flamante refuerzo Juan Gonzálezlateral uruguayo que se puede desempeñar por ambas bandas y llegó por u$s 500 mil y un salario que es la cuarta parte del borrado Fabricio Bustos. Además, los promisorios Facundo González y Ulises Giménez.
El mediocampo es el resultado de un mercado pasado que tuvo jugadores bien apuntados y el scouting que se llevó adelante para este. Porque a los ya asentados Aníbal Moreno y Fausto Vera (su cesión vence a fin de año y River tiene planeado hacer uso de la opción de compra), ahora se les suma un Mauro Arambarri que puede ser desconocido todavía para el grueso de los hinchas, pero que tiene el aval de un Coudet que lo enfrentó varias veces y del equipo de Pablo Longoria en la dirección deportiva. Con nueve temporadas consecutivas en la Liga Española, la inversión de u$s 7 millones apuestan a que sea amortizada.
Arriba, la potencia
De ahí en adelante, Lucas Beltrán es uno de los grandes zarpazos del libro de pases de este país: goleador del último título local del club, viene con una buena edad (25 años) y la proyección a futuro para ser el 9 de River por un buen tiempo. Además de llegar con ritmo futbolístico (127 partidos en las últimas tres temporadas entre Fiorentina y Valencia), la operación termina siendo accesible para las arcas millonarias: es un préstamo hasta diciembre con un cargo de u$s 500 mil y una obligación de compra de u$s 6,7 millones por el 54% de la ficha que deberá ejecutarse a partir del primer día del 2027. Un paquete total que rondará los u$s 7,25 millones.
A él se le incorpora en la delantera un Rafa Borré que es el goleador del ciclo Gallardo (55 goles) y también supo convertir en todas las instancias de playoffs de Copa Libertadores (en Europa, hasta en una final de Europa League). Si bien competirá mano a mano con Driussi para acompañar a Beltránsu costo en base a lo que ya demostró y conoce el club es bajo: u$s 2,5 millones y un contrato bastante menor al que percibía en el Inter de Porto Alegre.
DT: Marcelo Gallardo
Sí, en concordancia con el plan dirigencial de no hacer gastos estrafalarios que no se justifiquen por poder de reventa, River cubrió la falta de un centrodelantero gastando apenas u$s 10 millones de dólares.
Aproximadamente u$s 17,5 millones en cinco refuerzos, casi lo mismo que costó Kevin Castaño (si se suman los de enero, el monto total asciende a 25M en ocho jugadores: un promedio de 3,125M por cada uno), una cifra que podría -y debería- elevarse para darle el upgrade definitivo a la delantera con las gestiones por Ángel Correa (con muy moderado optimismo).
Y Thiago Almadapor quien habrá que esperar a la culminación del Mundial, sería la mezcla definitiva de jerarquía y juventud, algo que existe solo en los clubes top del mundo. Y, en caso de darse, vendría por un monto que no tiene precedentes en la historia moderna del fútbol argentino.
A todos ellos, además, hay que añadirles en el plantel a un Juanfer Quintero que tendría la cosa encaminada para seguir y la juventud que aportan Lucas Silva, Tomás Galván, Joaquín Freitas, Juan Cruz Meza y un Agustín Ruberto en plena recuperación de una lesión ligamentaria.
Hace un mes, Di Carlo soñaba/anunciaba “20 jugadores de élite”. Hoy, eso se empieza a convertir en la nueva realidad…







