
Al menos tres delincuentes armados, que llevaban máscaras de payaso y guantes, intentaron robar en la casa del secretario de Turismo, Ambiente y Deporte de la Nación, Daniel Osvaldo Scioli, en Villa La Ñata, Tigre, y por el hecho detuvieron a dos sospechosos, uno de ellos un ex policía bonaerense había sido sido custodio del funcionario y conocía la propiedad.
Los ladrones llegaron cerca de las 3 de la madrugada del miércoles a la propiedad ubicada en la calle Belgrano al 4500. Iban a bordo de un Peugeot 207 blanco.
Uno de ellos se acercó al buzón del correo y buscó presionar un botón que abre la puerta principal de la propiedad. Esto fue advertido por la custodia de Scioli a través de las cámaras de seguridad..
«¡Alto, policía!», les gritaron los oficiales de la División Custodia y Traslados de la Policía Federal Argentina (PFA) a cargo de la seguridad del secretario nacional. En ese momento, uno de los delincuentes apuntó a los policías con una arma similar a una pistola calibre 9 milímetros, informaron a Clarín fuentes de la investigación.
Los custodios activaron entonces el cierre de la puerta principal, lo que provocó que dos de los delincuentes quedaran en el interior del predio, pero del lado de afuera de la casa.
Cuando los policías dieron nuevamente la voz de «alto», los ladrones huyeron a gran velocidad en el auto en el que había llegado y que era conducido por un tercer sospechoso, aún no identificado.
Una de las hipótesis que manejan los investigadores es que los delincuentes creían que Scioli no se encontraba en el lugar -y por ende su custodia tampoco- y que por esa razón se animaron a entrar.
En tanto, desde el entorno del ex gobernador minimizaron el incidente. «Estaba durmiendo en la casa. No le dio importancia, a la mañana siguiente ya estaba en la oficina», remarcaron.
A raíz de lo ocurrido se inició una investigación penal a cargo de la policía bonaerense y del fiscal de turno que comenzaron a recopilar la prueba, como las declaraciones de los custodios que frustraron el intento de robo y el análisis de las cámaras de seguridad tanto del predio como de los alrededores.
En función de los datos obtenidos, los detectives identificaron a dos sospechosos, Brian Orona y Santiago Grandicelli. El primero fue detenido el miércoles por la tarde en Ensenada, mientras que el segundo se entregó ese mismo día en la comisaría de esa zona. Llegaron a ellos con el número la patente del auto que quedó registrado en las cámaras.
Luego se allanaron dos casas donde se secuestraron las máscaras de payaso utilizada en el hecho como también ropa con la que quedaron filmados. También se incautó el Peugeot blanco y dispositivos electrónicos.
Al ser indagado por Cosme Iribarren, fiscal general adjunto de San Isidro a cargo de la fiscalía de Benavídez, Orona se negó a declarar, mientras que Grandicelli dijo que no tenía nada que ver con lo ocurrido.
Quedaron imputados como coautores del delito de «robo doblemente agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudiera tenerse de ningún modo por acreditada y por haberse cometido en poblado y en banda en grado de tentativa».
De acuerdo a la investigación, Orona formó parte de la custodia de Scioli durante 11 años cuando fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Trabajaba en la casa, conocía sus movimientos y los secretos de la vivienda.
Según los investigadores, tanto Orona como Grandicelli y un tercer hombre efectuaron un plan aprovechando el conocimiento del ex custodio sobre la existencia de un botón que otorgaba el ingreso a la propiedad del funcionario.
Según indicaron las fuentes consultadas, el ex policía del Ministerio de Seguridad bonaerense presentó su baja a principios de este año, aunque no detallaron los motivos.
Por su parte, el fiscal Iribarren solicitó a la Justicia de garantías de San isidro que los dos acusados sigan formalmente detenidos como «coautores» del delito de «tentativa de robo calificado», al tiempo que continúa con las diligencias para identificar al tercer sospechoso.
A su vez, se determinó que los delincuentes no alcanzaron a tirar, por lo que no se determinó si esa símil pistola que esgrimieron estaba apta para el disparo.