
El piloto Jorge Martín contó que una carrera de MotoGP puede llevarlo a sostener un promedio de 187 pulsaciones durante cerca de 40 minutos: »Para mí es imposible entrenar todos los días a tope, descanso los domingos y apuesto por el ayuno para la recuperación activa».
En ese sentido, el campeón mundial de 2024 alterna ejercicios cardiovasculares, gimnasio y otras disciplinas.
Jorge Martín no encontró una fórmula cerrada para bajar el tiempo de una vuelta. Su preparación nació de observar qué le exige la moto y cómo responde su cuerpo.
La carga cardiovascular ocupa un lugar central. El piloto contó que, en algunas carreras, sostuvo cerca de 187 pulsaciones durante 40 minutos. Ese esfuerzo lo obliga a entrenar más allá de la conducción. Necesita preparar el corazón, las piernas, los brazos y la zona media.
La rutina tampoco mantiene la misma intensidad durante siete días. Martín completa una sesión exigente y luego revisa con su equipo si conviene sostener o reducir la carga.
Escuchar al deportista, explicó, permite detectar cuándo el trabajo todavía aporta y cuándo el cansancio empieza a afectar el rendimiento.
El domingo suele quedar libre. En algunas jornadas de recuperación activa incorpora el ayuno, una elección personal dentro de un esquema que incluye sueño y descanso.
La rutina de entrenamiento de Jorge Martín incluye entre tres y cuatro días de bicicleta por semana. El ciclismo le permite acumular trabajo aeróbico sin depender de una pista.
A eso suma dos o tres sesiones de fuerza. Algunas semanas coloca dos trabajos en el mismo día para acomodar viajes y prácticas sobre la moto. El objetivo no pasa por aumentar volumen muscular. Busca sostener la posición, mover el cuerpo en las curvas y conservar precisión cuando aparece el cansancio.
Martín suele levantarse alrededor de las siete de la mañana. Asegura que siete horas de sueño le alcanzan para volver a entrenar.
La práctica específica tiene una limitación: no puede utilizar libremente la MotoGP con la que compite. Calcula cerca de ocho días anuales de test sobre ese prototipo.
El resto del tiempo recurre al motocross, el supermotard y motos de calle en circuitos grandes. Desde Andorra debe trasladarse hasta Lleida para algunas sesiones.
Un piloto no permanece quieto sobre el asiento. En cada frenada sostiene parte de su peso, desplaza el cuerpo y vuelve a acelerar mientras mantiene la trazada. La frecuencia cardíaca informada por Martín muestra esa demanda. Mantener 187 pulsaciones durante unos 40 minutos representa un esfuerzo sostenido, aunque corresponde a su experiencia individual.
La preparación aeróbica ayuda a tolerar esa intensidad. El entrenamiento de fuerza permite estabilizar el tronco, descargar parte del trabajo de los antebrazos y repetir movimientos durante la carrera.
La Organización Mundial de la Salud recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de intensidad alta. El plan de Martín supera una rutina general porque responde a una competencia profesional. Sus días de bicicleta, gimnasio y conducción se ajustan al calendario de MotoGP.