
La Justicia identificó al principal sospechoso por el crimen de Mauro Fabián Molina (42), el custodio asesinado este martes en Isidro Casanova cuando tres ladrones lo ejecutaron para robarle la recaudación de la avícola “Don Torres”, en la ruta 3 y Settino.
Aquino arrastra un peligroso prontuario: tenía prisión domiciliaria por intentar matar a otro policía en 2021. Estaba condenado a 14 años de prisión, pero incumplió la medida y, según la investigación, habría matado a Molina.
Ahora detuvieron a su madre, a cargo del control de su domiciliaria, y la acusan de ser cómplice del hecho.
El 23 de agosto de 2021, Aquino ya se había tiroteado con la Policía pero en El Palomar. En esa oportunidad, iba en en un Volkswagen Vento sin patente junto a Alfredo Aníbal Albornoz, otro delincuente que se había fugado de un penal meses antes.
En ese enfrentamiento, Aquino resultó herido en la pierna derecha y fue detenido con una pistola Bersa calibre 40 con la numeración limada. Se le imputó el delito de «homicidio calificado en grado de tentativa» por balear a una agente de la Policía Federal que terminó hospitalizada.
Por ese hecho, Aquino gozaba de un polémico beneficio: había sido condenado a 14 años de pena, pero con arresto domiciliario y monitoreo de tobillera electrónica
El antecedente previo fue clave para identificarlo: el asalto ocurrió en una de las zonas más transitadas de Casanova y en las cámaras de seguridad quedó registrado un hombre con una dificultad para caminar en su pierna izquierda, una herida de aquel tiroteo, que coincide exactamente con las características físicas del prófugo
Su propia madre, hoy detenida por encubrimiento, admitió que su hijo se había «retirado del domicilio» el día del crimen, dejando la tobillera en la casa.
El martes, cerca de las 12 del mediodía, Mauro Molina llegó a la avícola «Don Torres», en el cruce de la ruta 3 y la calle Settino. Estaba de franco de servicio, vestido de civil, haciendo adicionales como custodio para Servicios JGV S.A.S., trasladando la recaudación de varios locales.
Manejaba una camioneta Volkswagen Amarok blanca, una unidad blindada. Los delincuentes, que se movían en otra Amarok gris robada en Escobar, fueron específicamente hacia él. Esperaron el momento exacto en que Molina abrió la puerta del vehículo blindado para abordarlo. No le dieron tiempo a nada: lo ejecutaron a sangre fría de dos disparos en el pecho
Los ladrones escaparon con el dinero y le robaron su arma reglamentaria. Molina fue trasladado de urgencia al hospital Paroissien, pero no sobrevivió.