Francesco y Giacomo Fierloni, hermanos gemelos de 22 años, sufrieron una descarga eléctrica mortal tras entrar en contacto accidentalmente con cables de alta tensión en una zona boscosa de Magione, Italia.
El sábado por la mañana la comunidad se unió para darles el último adiós, los negocios cerraron y todos los vecinos asistieron a la misa, invadidos por un dolor inconmensurable.
Dos ataúdes blancos, uno al lado del otro, y cientos de personas a su alrededor compusieron la desgarradora postal en la la iglesia de San Giovanni Battista.
Francesco and Giacomo Fierloni, 22, were found dead in each other’s arms after being fatally electrocuted #DailyExpress https://t.co/MZkPNbM4dv pic.twitter.com/70KAAkpaVk
— Daily Express (@Daily_Express) April 25, 2026
Todos conocían a Francesco y Giacomo, «dos jóvenes de oro», dijeron todos los asistentes al funeral. Estaban a tan solo un mes de cumplir 23 años, trabajaban en el negocio de calefacción y fontanería de su padre y dedicaban su tiempo libre a cuidar de sus pájaros.
El diario local Corriere dell’Umbria dio a conocer la trágica noticia luego de hablar con los familiares y las autoridades.
El desgarrador relato de su tío, Fabrizio Ferloni, quien encontró a los gemelos
Los hermanos salieron juntos para pasar una tarde al aire libre entrenando a sus pájaros. Una paloma se posó sobre cables que transportaban alrededor de 20.000 voltios, suspendidos a unos 10 metros del suelo.
En un intento por hacer bajar al pájaro, uno de los gemelos habría usado una vara de fibra de carbono, que se usa comúnmente en la caza. Al parecer tocó accidentalmente los cables con corriente, y su hermano acudió rápidamente en su ayuda, pero ambos fueron víctimas de una doble electrocución.
El lugar de la tragedia de Francesco y Giacomo. Foto: Captura de video YouTube @TrgmediaLos forenses confirmaron que uno de ellos murió mientras intentaba desesperadamente salvar al otro. «Tenían palomas señuelo, las estaban entrenando y salían con una especie de caña de pescar, un tubo de metal», confirmó Fabrizio Fierloni, el tío de los gemelos, al Corriere dell’Umbria.
Fierloni relató que fue a buscarlos después de que su hijo, el primo de Francisco y Giacomo, le dijera que estaba preocupado porque no contestaban el teléfono.
Francesco y Giacomo Fierloni iban a cumplir 23 en un mes. Foto: Facebook/Massimo Lagetti«Los encontré abrazados, muertos en los brazos del otro, fue horrible, no debería haber ocurrido y no hay forma de encontrar consuelo», manifestó devastado.
«Le habían dicho a su padre que no los esperara para cenar porque iban a regresar tarde, así que al principio no nos preocupamos, pero era extraño, porque siempre contestaban enseguida. Estaba cenando con mi esposa, y cuando mi hijo me dijo eso, me subí al coche y fui a buscarlos», relató.
Uno de los gemelos tenía la ubicación compartida con su novia y gracias a ese detalle pudieron saber dónde estaban. «Conozco estas zonas como la palma de mi mano, y cuando vi su coche aparcado, empecé a llamarlos, a gritar sus nombres, pero no hubo respuesta», dijo compungido.
Sufrieron una descarga eléctrica mortal de los postes de luz que iluminan el camino rural.«Poco después, los encontré y no podía creerlo; una tragedia así es impensable. Llamé a todos, a mi hermano, a la ambulancia. Vinieron en helicóptero, intentaron reanimarlos, lo hicieron todo, absolutamente todo, pero no había nada que pudieran hacer. Nos dijeron que no habrían podido hacer nada aunque hubieran intervenido de inmediato», expresó.
El multitudinario último adiós a Francesco y Giacomo Fierloni
Entre lágrimas, amigos y familiares que aún luchan por creer la tragedia, acudieron al funeral el sábado 25 de abril. Se encontraban entre los asistentes la presidenta de la Región de Umbría, Stefania Proietti , el presidente de la provincia de Perugia, Massimiliano Presciutti , el prefecto de Perugia, Francesco Zito, los alcaldes de los municipios ribereños Massimo Lagetti , Matteo Burico, Sandro Pasquali, Luca Dini, y el capitán de la Compañía de Carabinieri de Città della Pieve, Riccardo Bevilacqua.
Durante su homilía, el arzobispo de Perugia-Città della Pieve, Ivan Maffeis, expresó su cercanía a la familia de los gemelos, especialmente a su padre, Giorgio, y a su madre, Roberta.
«Estas muertes han destrozado tantas cosas: expectativas, sueños, esperanzas. Es un momento dramático, donde cada palabra que pronunciamos corre el riesgo de sonar banal», reflexionó el arzobispo Maffeis.
«Ante la muerte que se impone, dejándonos impotentes, sabemos que nuestras palabras no acortarán la distancia ni llenarán el vacío. Nuestras palabras no iluminarán la oscuridad que amenaza con envolver los corazones y las mentes de la familia y la comunidad», expresó.
«Estamos aquí porque nuestra numerosa presencia, en silencio, habla de solidaridad en el dolor. Giacomo y Francesco nos dejaron un mensaje poderoso: nos enseñaron que el amor puro existe y que un vínculo inquebrantable puede aportar energía positiva incluso en los momentos más difíciles», lamentó.
Alice, maestra y amiga de los gemelos Fierloni, fue la encargada de rendirles tributo con unas palabras. «Eran dos jóvenes alegres y optimistas, eran guapos, enérgicos, llenos de una vida que parecía imparable; pero su belleza no residía en sus músculos y energía, residía en su sonrisa constante, en el optimismo contagioso que lo hacía todo más llevadero», describió.
«Ser dos buenos jóvenes parece una definición demasiado simple hoy en día. Pero para ellos, era una misión diaria. Hoy el dolor escuece , pero no podemos permitirnos quedarnos solos llorando, les debemos a Giacomo y Francesco la gratitud de haberlos tenido«, continuó.
Nos protegen desde allá arriba y la mejor manera de honrarlos es tomar su relevo. Así que hoy intentemos hacer lo que ellos hubieran querido: sonriamos. Giacomo y Francesco, estamos aquí tratando de estar a la altura de su pureza«, concluyó.
Tras la misa, los coches fúnebres llegaron a la Piazza Mazzini, escoltados por cientos y cientos de personas. El alcalde de la ciudad, Massimo Lagetti, que conocía personalmente a ambos, dijo: «Eran dos jóvenes excepcionales que trabajaban con gran dedicación y siempre fueron extremadamente amables, es una tragedia muy difícil de asimilar».
Los padres, devastados, expresaron a los medios locales: «Francesco y Giacomo eran nuestra fuerza, nuestro presente y nuestro futuro; nacieron juntos y se fueron juntos, unidos por un vínculo que iba más allá de la hermandad».