En la Fórmula 1 no alcanza con ser rápido. De hecho, la velocidad pura es apenas el punto de partida, lo primero que llama la atención del promedio. Sin embargo, lo que separa a los buenos de los distintos es todo lo que pasa alrededor de una vuelta rápida. Y ahí es donde Franco Colapinto empieza a construir su nombre en la categoría.
En el GP de Miami dejó una muestra clara: sobre todo, el argentino dio una clase de cómo gestionar neumáticos. En un circuito exigente, con calor y humedad, supo alargar stints sin perder rendimiento, algo que no depende solo del auto, sino del manejo fino: cómo frena, cómo acelera, cómo cuida la tracción. No es casualidad, es técnica.
Del top 10, el bonaerense de 22 años fue el que menos vueltas (26) giró con los neumáticos duros. Al revés de lo que indicaba la lógica, con los intermedios dio 31. ¿Qué pasó? Se pronosticaba lluvia, y por eso el equipo lo dejó en pista más de lo aconsejado, esperando el mal tiempo que apuntara a modificar el juego de gomas por unas aptas para manejar con agua en el asfalto.
Se esperó hasta el límite, confiando en la muñeca de Colapa para estirar las Pirelli amarillas. Resultó una de las claves para su gran andar por el trazado de 5,7 km.
Pero esa es solo una de sus virtudes.
Colapinto tiene una lectura de carrera poco habitual para su edad, aunque viendo la actual parrilla, los pilotos cada vez vienen mejores siendo más jóvenes. Qué decir de un Kimi Antonelliel sorprendente crack de 19 años, puntero del torneo tras sus tres victorias al hilo en apenas cuatro fechas.
Ayudado por su ingeniero, Estuardo BarlowColapinto maneja el timing de cuándo atacar y cuándo esperar, o cuándo no presentar batalla, como este domingo ante un Max Verstappen que volaba y se devoraba a todo auto que encontraba delante de su Red Bull. No se desespera. Sabe jugar con los tiempos, algo clave en una categoría donde la estrategia vale tanto como el ritmo.
Esa cabeza fría lo pone un paso adelante en situaciones cambiantes. Mientras se ve a jóvenes todavía cometiendo errores infantiles y descargándose en consecuencia (como Isaac Hadjar tras pegarse solo el domingo antes de agarrárselas a puñetazos con el volante), Colapa, por supuesto que ayudado por un auto que este año sí anda, últimamente lo lleva como en las vías de un tren, sin necesidad ni siquiera de mandarlo al chapista.
Otra de sus fortalezas es la adaptación. En circuitos callejeros o autódromos, pese a su corta trayectoria en la Máxima ( 29 carreras -no largó en Silverstone el año pasado- y nueve Sprint), rinde de la misma manera.
Otra de las características destacables es la defensa de la posición. Es difícil pasarlo, ya lo había avisado Checo Pérez cuando manejaba un veloz Red Bull en el 2024. Fran comete pocos errores incluso sintiendo la presión encima. En una categoría donde cada detalle cuesta décimas -y a veces carreras-, esa consistencia es clave. Se valora eso tanto como una vuelta rápida. En el fútbol sería tanto meter goles como evitarlos.
¿Más? Está sobresaliendo en las largadaseligiendo bien los lugares que no sobran cuando hay 22 autos colocados como en un rompecabezas. Si bien en Miami no picó bien, de inmediato, por afuera, no solo recuperó posiciones sino que ganó una para ser 7°. Y no es la primera vez que lo hace. En ese sentido, le saca una ventaja al mencionado Antonelli, por ejemplo.
Lo que se ve y no en pista: más virtudes de Colapinto
Y hay un punto más, invisible para el público pero determinante: el feedback técnico. Colapinto sabe transmitir lo que siente en el auto. Da indicaciones claras, útiles, que ayudan a mejorar la puesta a punto. En la Fórmula 1 de hoy, prácticamente nadie se sube sin esa capacidad de entendimiento de la máquina y posterior comunicación. Él demuestra tenerla.
Por último, está el factor mental. No se achica. Corre con naturalidad, incluso en escenarios grandes o ante nombres pesados. Esa confianza, sin caer en exceso, es la base de todo lo anterior.
La pinta no es lo de menos…
Lo mismo demuestra fuera del auto, lo cual no es determinante para lograr una mejor posición a la hora de que le bajen la bandera de cuadros, pero suma para mantenerse en la categoría (las redes de la F1 se hicieron un festín ayer y hoy gracias a él). Además de sus capacidades para este deporte, le suma carisma, personalidad, simpatía y un manejo del público y los medios sorprendente para su edad. Latino 100%.
Si bien no es el automovilista argentino más exitoso y su mejor lugar en la F1 fue apenas un 7° puesto, no hay piloto nacional más conocido y reconocido que él. Nadie más que él tiene esa penetración en las familias de nuestro país, sepan o no de motores y acelerador.
Por eso, lo de Miami no fue una sorpresa. Esa combinación de resultado (7°, el mejor luego de los equipos de punta) y popularidad (el pico máximo, la foto con Messi) fue una confirmación.
Colapinto no solo es rápido. Entiende el juego. Y lo juega como si tuviera años en la Fórmula 1.
La reacción de Franco Colapinto al encontrarse con Messi antes del Gran Premio de Miami. El piloto sumó 4 puntos en la carrera. Video: @alpinef1team

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