
Algunas personas le caen bien a todo el mundo y otras provocan un malestar inexplicable. Las primeras resultan agradables, pero las segundas tienen el efecto contrario porque son una fuente de negatividad. Desde la psicología logran explicar este sentimiento.
Porque, en realidad, no es fenómeno aislado, porque el malestar que generan estas “personas tóxicas” pueden comenzar a multiplicarse y transformarse en un cuadro de ansiedad social.
Malestar, irritabilidad, cambios de humor y ansiedad son solo algunos de los sentimientos que constituyen el “aura” de estas personas que le caen mal a casi todos, sin motivo alguno.
En realidad, para los psicólogos, hay motivos detrás de esas personalidades que generan sentimientos para rechazar. Todo tiene que ver con un tipo de estrés poco conocido.
El estrés relacional antagónico es el resultado de la acumulación de una gran carga emocional y de distintos patrones. Puede afectar las relaciones entre las personas y sus vínculos, que en lugar de florecer y perdurar tienden a agotar a quienes lo sufren.
El portal Psicoactiva explica que:
Al verse en una situación que el cerebro interpreta como de peligro, sea real o no, el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HPA) y el sistema nervioso simpático actúan para protegernos y liberan la llamada hormona del estrés, el cortisol. Con el tiempo, el estrés crónico facilita la aparición de enfermedades cardiovasculares e inmunológicas.
Por otra parte, los especialistas en salud mental informan que no es necesario que exista un conflicto puntual para que una persona nos genere irritabilidad o ansiedad cada vez que estamos con ella.
El impacto del estrés relacional antagónico puede afectar el bienestar físico y mental, provocando problemas de ansiedad, anímicos y de sueño. Además, se manifiesta en relaciones que, aunque puedan ser importantes, generan un desgaste continuo:
Establecer límites claros es una de las principales recomendaciones de los expertos, así como entender que no estamos obligados a mantener relaciones y vínculos que provoquen malestar, ansiedad e irritabilidad.