
En los años ’80, Obsesión tal vez hubiera sido una comedia romántica. Hollywood aprovechó chiquicientas veces la premisa de un introvertido joven desesperado por conquistar a una compañera de trabajo, de quien está perdidamente enamorado por más que ella busque sólo una amistad en él.
Incluso el elemento fantástico de Obsesión, el hechizo romántico perteneciente al tropo de La pata del mono sobre los deseos que se pueden volver en contra, bien podría pertenecer a ese candoroso terreno de antaño. Y así transcurre un buen rato de la película hasta que la nueva sensación del cine de terror, Curry Barker, decide llevarla a un universo completamente distinto. Y ahí Obsesión deja bien claro que, desde aquella época, las cosas cambiaron demasiado en el cine de terror y, sobre todo, en las relaciones entre hombres y mujeres.
Curry Barker se volvió un fenómeno viral con Milk & Serial, su primera película de bajo presupuesto, y al frente del dúo de comedia online That’s a Bad Idea (junto a Cooper Tomlinson, aquí el amigo que intenta desalentar la infatuación del protagonista). Obsesión es su primera gran apuesta y demuestra estar a la altura de ese revuelo previo al meterse de lleno y con agudeza en esa evolución de los géneros (comedia, terror, masculino, femenino) hasta la actualidad.
Bear, interpretado por Michael Johnston, consigue en una ominosa tienda de antigüedades un objeto sobrenatural que puede provocar el enamoramiento de Nikki, la aquí superlativa Inde Navarrette, y en un impulso aprovecha su compra sin hacerse demasiados cuestionamientos éticos. Él está tan ensimismado en ella que ni siquiera había notado que su otra compañera de trabajo le tiraba onda, ni que su mejor amigo tenía una agenda oculta en el intento de disuadirlo.
La parsimonia de Barker para construir ese mundo se transforma en una vertiginosa comedia picaresca que atraviesa límites morales apenas Nikki se transforma en una persona que ama a Bear más que a nada más en el mundo, como él mismo deseó apenas abrió esa antigüedad mágica que había adquirido.
El cambio de registro de Navarrette es fabuloso y el tono grotesco de esa nueva Nikki enamoradiza de golpe le da una oscuridad estremecedora a esa otra Nikki ya ausente, que quedó encerrada sin poder escapar del hechizo.
Obsesión opera por capas, como la protagonista, y esconde un costado lúgubre detrás de cada broma incomodísima sobre el crescendo de toxicidad que desarrolla esta inmediata concubina de Bear.
Barker opera sobre la empatía con el protagonista, que está en las antípodas del héroe, y obliga al espectador a preguntarse quién es el verdadero villano, mientras cuestiona en el público de terror la noción de víctima y victimario, al revolear conceptos básicos y candentes como ansiedad, abuso, consentimiento, bipolaridad o cosificación, entre muchos otros.
El verdadero espanto aparece en cada estremecedor intento de la verdadera Nikki por salir a la superficie y romper esa cáscara impuesta por el maleficio de Bear o en la evidente expresión de placer de él frente a la servicial artificialidad que afecta a ella. El cineasta exagera el costado disfuncional de la pareja para llevarlo a extremos primero cómicos y enseguida trágicos en busca de avivar espectadores, por momentos tal vez con una sensiblería innecesaria.
Obsesión se permite citar la memorable acidez de Atracción fatal, uno de los hitos del cine para replantearse la toxicidad de pareja, y se inscribe en los cuestionamientos sobre los roles de género que el cine de terror viene planteando ya hace rato con películas como Fresh, Parpadea dos veces o Compañera perfecta.
La economía de recursos de Barker a la hora de los sustos y el gore demuestran una madurez cinematográfica que parece impropia para un cineasta que está dando sus primeros pasos y ya tiene confirmada, a su cargo, una nueva versión de El loco de la motosierra.
Terror sobrenatural / Thriller. Estados Unidos, 2025. Título original: “Obsession”. 109’. De: Curry Barker. Con: Michael Johnston, Inde Navarrette, Megan Lawless, Cooper Tomlinson y Andy Richter. Salas: Cinemark Abasto, Cinépolis Recoleta, Showcase Belgrano, Multiplex Lavalle