
Unas típicas vacaciones en un camping de la Costa Atlántica marcaron el comienzo de la historia. Por suerte, fue solo en términos ficcionales. Para Esteban Dilo, esas vacaciones fueron la semilla de una ficción que más tarde se convirtió en novela, y que presentó en la Feria del Libro.
Durante aquella estadía, viajó con su esposa, su hija y sus sobrinas, pero algo en aquel contexto de tranquilidad total comenzó a inquietarlo: «Cuando las veía jugar en el predio, que estaba casi desierto, donde había carpas que parecían viejas, donde había piletas que se tapaban y baños lejos que, para mí, generaban un poco de miedo por lo que les podría llegar a pasar si iban solas… ahí fue cuando empecé a escribir Vacaciones de sangre».
Las escenas empezaron a aparecer en su imaginación, quizás como una forma de sublimar esos miedos paternos. Duchas que se abren solas, personajes que aparecen en la oscuridad y un proceso mental que iba a la par del disfrute que significó ese viaje. La historia empezaba a tomar forma.
«Habría que ver qué pasa cuando esas nenas (ya grandes) lean la historia… Yo creo que se van a dar cuenta de que lo que estarán a estar leyendo, de alguna u otra forma, ya lo vivieron», imagina ahora Esteban. Lo cierto es que Vacaciones de Sangre es una novela de ficción anclada en el género de terror juvenil, y que supuso un desafío para este escritor y guionista de 42 años, nacido en Avellaneda y actual vecino de La Plata. Los protagonista son dos adolescentes rodeados de adultos que no ven el peligro que los acecha: «Creo que la distancia de las edades, y de las acciones por sobre todas las cosas, es muy interesante porque, sin spoilear nada, los chicos tienden a ampliar lo que viven y los adultos, en esta historia, hacen todo lo contrario: minimizan y achican su mundo, por decirlo de alguna manera».
Para eso, Dilo debió retrotraerse a su propia experiencia, cuando era un chico teniendo primeros contactos con el miedo: «Mi vínculo con el terror, ya sea desde los libros hasta las películas, parte de la base de que cuando uno es chico —por lo menos en mi caso— trata de ir a lo prohibido. Y en mi casa, lo prohibido era eso: ‘No mires esa película porque no vas a poder dormir’, ‘dejá esos cómics porque te van a hacer mal'». Y aquella parecía ser una invitación directa: «Así fue como recuerdo, hasta el día de hoy, que prendí la televisión y había una película de Freddy Kruger donde él estaba cortando un maniquí en dos con una de sus cuchillas».
Eso terminó potenciando su oficio de adulto: intentar generar la misma sensación, pero como escritor: «Hace unos años creamos De la Fosa, donde este colectivo editorial sacó varios libros increíbles que todavía están dando vueltas en el mercado. Y entre ellos está La muerte está ahí, mi primer libro de relatos, con ilustraciones de Franco Vega, que hasta el día de hoy sigue dándome alegrías y lectores nuevos». Después llegarían El secreto del monstruo, escrito a cuatro manos con Sebastián Legaray y más tarde Penumbria, la historia de unos pasadizos secretos en un colegio de zona sur. Ese libro será reeditado por la editorial Yammal Contenidos (Pabellón azul stand 117) y va a estar disponible en la Feria del Libro.
Volviendo a Vacaciones de Sangre, De Ciutiis Ediciones, podrá conseguirse Pabellón azul stand 436 y Dilo estará firmando ejemplares los días 9 y el 10 de mayo, a las 16 y a las 20 respectivamente.
Un punto clave para entender de qué va Vacaciones de Sangre, es emparentarlo directamente con el escritor norteamericano R.L. Stine, famoso por sus colecciones de libros Escalofríos y Fear Street, y poseedor del récord Guinness al más prolífico autor de literatura de terror infantojuvenil. Al comienzo de Vacaciones de Sangre, así como aún hace Stine, Dilo dejó una nota a sus lectores: «Ahí les cuento que, cuando yo era chico y me iba de vacaciones con mis viejos, ya sea en la estación de micros o en una estación de tren, siempre me frenaba en los puestos de diarios donde, en esos lugares, más que diarios vendían libros. Y si bien de chico no era un lector devorador, siempre me quedaba mirando las portadas de Elige tu propia aventura, pero por sobre todas las cosas me quedaba mirando las portadas de Escalofríos«.
En esa confluencia de vacaciones y libros de Stine se sumaría la participación, para ilustraciones y arte de tapa, del artista Leo Batic: «Él, sin saberlo, puso esa carpa, esa mano y esa luna que tienen mucho que ver con uno de los libros de Stine, entonces, sin querer todavía se potencia más mi cercanía a este autor».
A futuro, las publicaciones siguen: a fin de año se va a publicar una historia que se llama Luz Muerta, escrita a cuatro manos justamente con el ilustrador de La muerte está ahí, y tiene la particularidad de que va a ser publicada en Colombia. Además, en la web estebandilo.com, Dilo cuenta todas las novedades y envía un newsletter mensual narrando en primera persona su vida como escritor.