Eduardo Carrera volvió a Gran hermano más de dos décadas después de su experiencia en la edición 2003, con la intención de demostrar que todavía tenía lo que se necesita para jugar. Con un perfil más calmo que el de muchos de sus compañeros, rápidamente se convirtió en una pieza importante dentro de “Los Cuatro Fantásticos”, el grupo que integró de entrada junto a Sol, Emanuel y Cinzia.
Sin embargo, el reality fue cambiando constantemente y las alianzas empezaron a romperse. La expulsión de Sol, los conflictos internos y el reingreso de Cinzia mediante un Golden Ticket terminaron modificando por completo la dinámica del grupo, dejando a Eduardo cada vez más expuesto dentro de la casa.
Su salida llegó en un mano a mano justamente contra Cinzia, quien había sido una de sus grandes aliadas en el juego. En placa negativa, el público decidió eliminarlo con el 57,7% de los votos, en medio de una relación completamente desgastada entre ambos y tras semanas de tensiones que sorprendieron incluso a quienes los veían como un bloque inseparable.
Recién salido del juego, Eduardo charló con Clarín sobre el desgaste emocional de estos tres meses, la transformación de su vínculo con Cinzia, la importancia que tuvo Sol en su recorrido y su deseo de profundizar su relación con Andrea del Boca en el afuera.
El momento de la eliminación de Eduardo, en un mano a mano con Cinzia. -Tuviste un recorrido intenso en la casa, ¿cómo describirías estos tres meses a nivel emocional?
-Arrancás siempre con mucho vértigo, y después uno va bajando porque la casa es muy intensa y muy fuerte. Podés pasar en cualquier momento de la felicidad a una gran pelea y eso influye en las emociones. También hubo enamoramiento. Andrea me gustaba mucho. Pero después eso se fue apagando un poco porque yo estaba en otro grupo. Las emociones volvieron a aparecer cuando Sol volvió de México (fue a hacer un intercambio del formato) y nos distanciamos, hasta que salió definitivamente y me quedé bastante solo alrededor de cinco días. Pero en general lo llevé bastante bien.
-¿Hay algo que aprendiste de tu experiencia en Gran Hermano 2003 que haya sido clave para que lo llevaras tan bien?
-Estar en eje. No pensar las 24 horas en el juego, porque hay un momento en el que eso te pasa factura. Sí hay que estar atento y pensar, pero sin estar todo el día en eso. Hay que disfrutar un poco. Lavar la ropa o los platos estaba bueno, porque te volvía a ese eje. Mi experiencia anterior fue muy diferente, porque en aquella época éramos 12 participantes y ahora éramos 28. Y la rotación era continua, con lo cual había otro tipo de vértigo.
Eduardo Carrera en «Gran hermano 2003», donde jugó el rol de uno de los más picantes de la casa. La pelea con Cinzia y el quiebre del grupo
-¿Cómo viviste la transformación de tu vínculo con Cinzia?
-No lo podía creer. Yo siempre me llevé bien con ella. De hecho, con Emanuel fuimos las dos personas que más hablaron en el streaming para que Cinzia volviera, porque manifestamos que nos pareció injusta la forma en la que se fue. Era una persona muy buena. Tenía mucho para dar en televisión. Cuando entró algo cambió. Fue muy intensa y muy crítica de cosas que antes no le molestaban de nosotros, por eso nos matamos en la cena de nominados.
-¿Te desestabilizó alejarte de ella? ¿O te afectó más cuando se rompió tu vínculo con Sol?
-Definitivamente me pegó más alejarme de Sol. A Cinzia no la entiendo. Empezó a decir que Zunino y Emanuel eran machistas, con cosas que no eran justas y las inventaba. Se peleó con todo el mundo y cambió de grupo mil veces. Volvió distinta y no se sabe por qué. Jamás hablé mal de ella. No sé cuánto le puede durar esto, yo sinceramente no la veo bien. Con Sol fue mucho más rotundo porque teníamos un juego y una estrategia. Cuando se fue quedé más frágil, de eso no caben dudas.
-Gran Hermano te despidió destacando tu amabilidad y tu don de gente, algo que te diferenció del resto de los participantes. ¿Te lo esperabas?
-Nunca voy a entender por qué nadie se fue bien. Se fueron todos de espaldas, enojados, sin saludar. Sin dar un mensaje de aliento a los demás. Me parecía raro que no quisiera mirar una última vez la casa. Que Gran hermano haya destacado que fui buena gente me gustó mucho. Yo traté de ser lo más respetuoso posible. Trataba de no insultar a nadie.
Eduardo Carrera admitió que la salida de Sol lo debilitó mucho, -De todas formas se te acusó de haber hecho mal la compra antes de irte a propósito, para dejar a tus compañeros sin comida…
-La realidad es que no fue a propósito. Entré a comprar con una lista que se me desordenó en la mente y me puse nervioso. Como mucho y no dejaría a nadie sin comida intencionalmente. No es mi juego y nunca haría algo así. Cuando uno se mandaba una cagada, no les caía sobre eso. Pero cuando compré mal, me cayeron todos juntos. Fue sin ninguna intención de dañar, lo quise hacer bien y me salió mal. No veía bien los productos.
-¿Cuál es tu pálpito de cara a la final?
–Veo una final con Emmanuel, Yanina Zilli y Charlotte Caniggia. No creo que el juego de Titi pueda continuar mucho tiempo más. Yo deseaba que Lola no se fuera porque apagaba a Manuel y empezaron a sobresalir chicos nuevos que aportan mucho más a la casa. Es un reality y lo importante es entretener, y Charlotte y Cola lo hacen muy bien.
Eduardo y Andrea: hubo un acercamiento al principio del juego, pero luego la relación se enfrió adentro de la casa.-¿Te gustaría profundizar en tu vínculo con Andrea fuera de la casa?
-Por supuesto. Es una gran persona. Además de linda es extremadamente buena como actriz, y yo soy actor, así que me encantaría. Eso lo dirá el tiempo. Todavía mi cabeza está a mil. Siento que sigo adentro de la casa. Pero el tiempo lo dirá, estoy dispuesto.