boca sigue en shock, sí. Pero de alguna manera empieza a pensar en lo que viene, que será muy distinto de aquello que todos imaginaban como el segundo semestre de este 2026 copero. Una realidad que cuando se empezaron a delinear los nombres para el futuro del plantel no estaba en los planes, aunque de todos modos la competencia sigue. Y por eso la prioridad en materia de refuerzos no cambia.
Así, uno de los primeros movimientos que se hicieron en torno al rearmado del plantel es el de haber contactado ya a Sebastián Villa, el apuntado para ser la bandera del ataque del equipo, tan castigado por ineficacia en estos días. La gestión se dio durante el fin de semana y no trascendieron demasiados detalles.
Sin embargo, lo importante es el paso dado, luego de la aceptación por parte de Boca de volver a la carga por el colombiano. Porque la acción -inevitablemente- es un nuevo capítulo que hasta hace muy poco (antes del anticipo de Olé sobre la intención de ir por él) parecía muy difícil de darse.
El sueño postergado de la Copa
Al margen de las negociaciones que puedan ir llevando adelante la chance de que el pase se haga (entre las pretensiones de Independiente Rivadavia y las ganas de Villa de cambiar de aire), la eliminación de Boca de la Libertadores puede jugar un papel trascendente aunque ya no de parte del club, sino del jugador.
Porque está claro que el colombiano es ya una de las figuras del certamen con su actual club. Y que dentro del entusiasmo que le podía generar volver al Xeneize estaba completar la campaña que se le truncó en 2023cuando dejó el club por los motivos que son ya parte del pasado y -sin él- la historia terminó con un subcampeonato al que pudo haberle aportado algo más.
Un largo camino
En eso, en el tira y afloje económico, el escenario de nuevos objetivos y sin olvidar todo lo que deben pulir Boca y Villa respecto de los juicios cruzados que tienen pendientes, estarán las llaves para abrir un camino que hoy -al menos- tiene ya un paso no menor concretado.





