
La fábrica de la compañía láctea La Suipachense, que quebró en noviembre del año pasado, reanudará en los próximos días su producción, bajo la conducción de una firma que alquiló por dos años las instalaciones, la cual podrá hacer usufructo de la reconocida marca.
Si bien ayer se hizo un corte simbólico de cintas para celebrar la reapertura de la planta, lo cierto es que la misma todavía no se encuentra operativa, aunque está todo dado para que en el muy corto plazo retome sus actividades.
La firma que utilizará las instalaciones de la empresa malograda por el grupo venezolano Maralac es la Compañía Láctea Suipacha SA, una sociedad de capitales nacionales encabezada por Pablo Asci.
En principio, comenzará su operatoria con 53 empleados con la producción de leche larga vida, leche en polvo y yogures, para lo que se espera procesar 50.000 litros de leche diarios, indicó a Clarín Rural el intendente de la localidad bonaerense de Suipacha, Juan Luis Mancini.
En este sentido, Mancini adelantó que la firma buscará exportar leche en polvo y que también está el proyecto de habilitar la quesería, para la elaboración de quesos duros, subproductos y manteca.
“En 10 días iba a estar operativa la fábrica, por lo menos la línea Tetra Pack, y se está logrando que puedan operar con los códigos de RNE y RNPA, la habilitación para elaborar y para comercializar de lo que era Lácteos Conosur (firma que controlaba a La Suipachense), por 90 días, hasta que la empresa pueda tener sus propios códigos, que es un trámite que dura más o menos 60 días. Por lo tanto, no tendrían más límite que los mecánicos para empezar a trabajar”, dijo Mancini.
Por otro lado, en cuanto a la cantidad de trabajadores que inciarán las operaciones, el jefe comunal indicó que serán 53 de los 142 que La Suipachense empleaba a la hora de la quiebra.
“El ingreso de nuevos trabajadores está atado también al desarrollo. Pero yo creo que se va a ir dando porque es una marca que está instalada. También estamos trabajando con las universidades que puedan certificar buenas prácticas para darle calidad al producto o certificar la calidad del producto que termine lanzándose en góndola. Hay buena recepción por parte de cadenas, de pools de compra, de distribuidores, de vender los productos suipachenses”, concluyó Mancini.
La crisis de la empresa se profundizó luego de que el Juzgado Civil y Comercial N°7 de Mercedes decretara la quiebra de Lácteos Conosur S.A., razón social bajo la cual operaba la planta.
La firma estaba bajo control del grupo Maralac, administrado por los empresarios venezolanos Manuel Fernández y Alfredo Fernández, quienes también estuvieron al frente de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), fabricante de los tradicionales postres y yogures SanCor.
Al momento de la paralización de la actividad, La Suipachense llevaba más de tres meses sin producción y unos 140 trabajadores mantenían un acampe frente a la planta reclamando respuestas y el pago de salarios adeudados.
El conflicto de 2025 impactó de lleno sobre el nivel de actividad de la usina. La empresa redujo a la mitad su procesamiento de leche, pasando de 4 millones de litros mensuales a poco más de 2 millones.
Con presencia exclusiva en el mercado interno, la compañía había logrado captar entre el 2,5% y el 3% del segmento de leche fluida en sachet y UAT, un mercado que en Argentina ronda los 100 millones de litros mensuales.
Según el último ranking de Industrias Lácteas 2024/2025 que realizó el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), La Suipachense se ubicaba en el 14° posición, con 140.000 litros recibidos por día.