Murió José Sanfilippo, se fue un goleador de raza. Sí, un goleador excepcional para su tiempo a principios de los 60 (y si se cuentan todos los goleadores históricos del fútbol argentino aún hoy la tabla lo tiene en el séptimo puesto con sus 226 gritos en 330 partidos oficiales). Un símbolo de San Lorenzo, también, ya que fue campeón allí y máximo goleador. Pero también, un hombre polémico, multifacético, un busca-protagonismo permanente, desde su tiempo de jugador o, más adelante, cuando sus apariciones televisivas hicieron que levantara el rating con sus provocaciones y a partir de allí, eran un permanente convocado.
José Francisco Sanfilippo dejó una huella indudable en el fútbol de su época y después, todo fue para su recuerdo, para relatos donde -muchas veces- la fábula ocupaba el sector de la realidad, pero nunca le quitaba “picante” a sus intervenciones. Intentó un recorrido como DT, sin mayor suceso, y tampoco como funcionario (en la Ciudad y en San Luis) quedaría mucho más.
La imagen del “Nene” queda inseparable de su categoría y su intuición de goleador, también como polemista en las tenidas futboleras en la tv -anticipo de los mediáticos de nuestros días- y como un peronista clásico, que hasta tuvo el orgullo de que le invitaran al avión que trajo de regreso al General Perón al país en noviembre de 1972, después de 18 años de exilio.
Sanfilippo, peligro de gol en el Viejo Gasómetro.“Mi padre siempre me decía: ‘pateá, nene’. Me lo gritaba en los partidos, inclusive antes de llevarme a las inferiores. Por eso me quedó el apodo”, contó. Esos juegos infantiles se desarrollaban en Parque Chacabuco, muy cerca de su casa, y también muy cerca de sus barrios de siempre (Boedo y Caballito).
Nació el 4 de mayo de 1935. Vivía en Saraza, entre Lautaro y Bonorino, a 18 cuadras del Gasómetro. Ya se lucía en los Campeonatos Infantiles Evita cuando, a los 14 años, se fue a probar a San Lorenzo. Una vieja gloria del club, Arturo Arrieta le tomó la prueba y enseguida le dio el número 10 para jugar en octava. Su padre, hincha del Ciclón, se emocionó. Horacio Sanfilippo llegó a jugar de 5 en la primera de Gimnasia y Tiro de Salta. Su paso por las inferiores fue meteórico y San Lorenzo ganó los campeonatos siguientes de Octava, Séptima y Sexta, siempre con el Nene como goleador.
El 15 de noviembre 1953, debutó en la Primera de San Lorenzo con apenas 18 años, en la visita a Newell’s en el Parque Independencia. Seis días semanas después, en la goleada sobre Banfield por 4-0, marcó los dos primeros de su cuenta personal, esa que sería interminable. Porque Sanfilippo fue el goleador del campeonato de Primera por cuatro años consecutivos: 1958 (28 tantos), 1959 (21), 1960 (34) y 1961 (26). Al gritar el primero de aquellos goles, Sanfilippo corrió a festejarlo donde estaba su padre…
En el 54 alternó entre la Reserva y la categoría superior, donde se afianzó definitivamente en 1955, cuando fue el goleador de San Lorenzo, un halago que mantendría por ocho años seguidos y que lo convertiría en un ídolo absoluto del Ciclón de su época. También en el 55 fue convocado para la Selección juvenil que logró la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de México (donde también fue goleador) y que sería un anticipo de su salto a la mayor, en la que debutó a fines del año siguiente.
Desde la década anterior con su legendario trío de Farro-Martino-Pontoni, San Lorenzo no llegaba al título, pero se iba acercando. Fue subcampeón en el 57 y tercero en la temporada siguiente, en la que Sanfilippo terminó por primera vez goleador del campeonato con 28 tantos, cinco más que el “Tanque” Rojas.
La consagración llegaría en el 59 cuando el DT José Barreiro contó con una delantera demoledora: Facundo, Ruiz, Oscar Higinio García, Sanfilippo y Boggio. Se los conoció como “Los pistoleros”, así como una década después llegaría otra delantera temible (“Los matadores”). En el 58 marcaron 74 de los 75 goles, y Sanfilippo cerró su cuenta personal con 31 en 30 juegos, incluyendo tres “hat-tricks”. La hinchada del Ciclón volvía a celebrar un título que tuvo como plus la clasificación para la primera edición de la Copa Libertadores, programada sólo para equipos campeones de sus países.
José Sanfilippo dando la vuelta olímpica con San Lorenzo en 1959 cuando fue parte de Los Pistoleros.Compensaba su baja estatura, con su viveza y su velocidad. “Soy bajito, cierto, pero morrudo. Y aparte no me interesaba estar metido dentro del área, buscaba más el rebote que iba a dar el defensor, entonces lo estudiaba y estaba atento para dónde me tenía que correr y como venía, le pegaba”, se autodefinió. Y consideraba a una leyenda sanlorencista como René Pontoni como uno de sus ídolos y consejeros: “Yo hice muchos goles, pero también aprendí. En la reserva, con 16 años, mi maestro fue René Pontoni que ya estaba de vuelta, pero que mostraba toda su clase. El me decía tocá, andá, dámela, y yo, además de escucharlo con atención, le preguntaba muchas cosas que me sirvieron para crecer profesionalmente. Hoy es difícil que un pibe escuche a un grande. Y así es más complicado crecer”.
San Lorenzo fue el primer equipo argentino en participar en la Copa Libertadores, sucedió en la edición inaugural, en 1960. Después de eliminar a los brasileños de Sport Bahia en cuartos de final, le tocó la potencia del momento, Peñarol, en semifinales. Empataron 1-1 en la ida, en Buenos Aires, y sin goles en la revancha, en el Centenario. Para el tercer partido, que debía ser en cancha neutral, San Lorenzo le cedió la localía a los uruguayos, a cambio de la recaudación. Y allí no alcanzó el gol de Sanfilippo: venció Peñarol 2-1.
“Yo desconfiaba cuando cedimos la condición de local. Soy más desconfiado que la m… Me tenés que convencer, si no cómo te voy a decir que sí. Era una cosa de locos lo que hacían los dirigentes de San Lorenzo. Me peleé mucho, fui el primero que peleó por eso. Teníamos la oportunidad servida y no la supimos aprovechar. Muchos pensaron que los dirigentes habían hecho alguna travesura, me entendés lo que quiero decir. Pero no, eran incapaces. Si vos querés una comisión directiva capaz, que ayude al director técnico y al plantel, no podés poner a un almacenero o a un hincha. Es lo mismo que yo hubiese llevado a mi viejo, porque lo quiero, pero si no sabe nada de fútbol, estoy cometiendo un error grave”. Pasado medio siglo de aquella oportunidad, Sanfilippo la seguía lamentando.
En aquella temporada del 60, Sanfilippo se mantuvo como el goleador local con otro impresionante promedio (34 goles en 30 partidos). En 1961 llegaría por primera vez el “Toto” Lorenzo a la conducción técnica de San Lorenzo, que fue subcampeón. Con el Toto tendría también sus idas y vueltas, desde el arranque. “Un día me dijo: “Nene, tengo que pedirle un favor”.
Era que tenía que marcar a Héctor Guidi. Entonces le dije: “Hace dos meses que todo Lanús está analizando cómo marcar a Sanfilippo y usted me pide que yo les cambie el libreto. Que se preocupen ellos”. Y así fue, le ganamos a Lanús 4 a 2 y yo hice tres goles. A partir de allí, a Lorenzo le hizo un click y se motorizó su sesgo motivador con los jugadores. Lo positivo de él era que siempre se preocupaba por todo, por los jugadores y por el club”.
Sanfilippo ya estaba en constantes discusiones con los dirigentes con cuestiones de premios, sueldos y promesas incumplidas, hasta que lo suspendieron. Por presión de la hinchada, tuvieron que incluirlo nuevamente y en un gran sprint personal, en un duelo mano a mano hasta la última fecha con otro formidable goleador como Luis Artime (Atlanta), volvió a encabezar la tabla con 26 goles en 24 partidos y un promedio de 1.09. Pero al año siguiente, en la reedición de suelo y también en la reedición de sus problemas con los dirigentes, la suspensión y la ausencia en las últimas fechas hicieron que Artime lo sobrepasara…
José Francisco Sanfilippo, titular en el Mundial de Chile 1962. Foto: ArchivoLos críticos intentaron bajarle el precio instalando que era simplemente “un oportunista”. El periodista Pepe Peña, otro audaz, sostuvo que Sanfilippo solo “esperaba dentro del área con una caña de pescar”. Ese año, Pepe Peña, fue contratado como director técnico por Huracán. Debutó contra San Lorenzo. A los 10 minutos del segundo tiempo, el equipo del polémico periodista devenido en entrenador, perdía 5 a 0 con su clásico rival; con dos goles de Sanfilippo y su caña de pescar. Después de solo tres partidos, la aventura de Pepe Peña (padre del recordado Fernando Peña) terminó. Se acabaron sus veleidades de DT y volvió a sentarse a sus tareas de periodistas y publicista.
Una de las anécdotas más famosas, que repetiría una y mil veces, sucedió en el empate entre San Lorenzo y Boca en aquella misma temporada dael 62, 2-2. “Ese día marqué el gol más rápido del fútbol argentino, a los 5 segundos de juego”, insistía. La crónica -en realidad- indica que fue a los 20 segundos, pero no le quita el mérito a Sanfilippo. Pasarían varios años, hasta 1979, cuando se vio otro gol tan rápido en nuestro fútbol, el que Carlos Dantón Seppaquercia (Gimnasia) le marcó a Huracán, esa vez sí, a los 5 segundos.
El Nene lo primereó al Tano Roma (“te voy a marcar dos goles, el primero de salida, nomás”). Enojado, el arquero le disparó: “En cuánto te vea por el área me tiro encima de ti y te aplasto como a una cucaracha, petiso canchero”. La crónica de El Gráfico apunta: “A los 20 segundos, Capdevila mete un pase en profundidad. La defensa de Boca juega en serio; todos se quedan mirando pero nadie da un paso para frenar aSanfilippo. Roma sale despavorido del arco y el goleador de la casa le levanta la pelota por sobre la cabeza. Roma aún no había tenido tiempo de pararse en el arco y ya era víctima de una travesura del “Nene”. Vuelve resignado y sacudiendo la cabeza; comenta ante los fotógrafos: “Tenía que ser el petiso…¡Tenía que ser él!”
José Sanfilippo y un paso fugaz por Boca.Pero a fines de ese año, Alberto J. Armando decidió una de las compras más resonantes del fútbol argentino y pagó $ 25 millones por el pase de Sanfilippo, récord para la época. Ya por ese momento surgía la obsesión de Boca por la Libertadores y escaló hasta la final contra el imbatible Santos de Pelé. Sanfilippo no tenía asegurada la titularidad en Boca ya que en el puesto de “centroforward” tenía que alternar con un ídolo como Paulo Valentim. No obstante, para las finales, la dupla técnica de Pedernera-Deambrossi colocó a Sanfilippo.
Sus goles no fueron suficientes: los dos en el Maracaná (ganó Santos 3-2, después de un primer tiempo arrasador) ni el otro en la Bombonera (2-1 para Santos). Desde aquel día y por siempre, Sanfilippo culpaba a Pelé “por hacer tiempo” cuando desde el piso pedía cambiarse su pantalón…
La aventura boquense terminó pronto. Y a lo Sanfilippo, en uno de sus mayores escándalos: en un partido de pretemporada del 64 por la Copa Jorge Newbery, justo ante San Lorenzo y cansado de que el técnico Deambrosi no lo incluyera, se acercó y le pegó un puñetazo. Dos días después, Boca anunció su despido. “Con todo el dolor”, afirmó Armando.
José Sanfilippo se va de la Bombonera, después del escándalo.Se lo llevó Nacional de Montevideo, donde jugó dos temporadas (1964-1965) y tuvo que irse tras sufrir una dura lesión (fractura de tibia y peroné) por el planchazo de un rival en el partido contra Vasco da Gama. Entre el 66 y 67 estuvo en Banfield, donde marcó 19 goles. En el 68 inició su periplobrasileño (Bangú ese año, Bahia hasta 1971).
Con el Bahia fue bicampeón estadual (70 y 71). Y le quedó otra de sus memorables anécdotas. Debían enfrentar al Santos, cuando Pelé tenía la posibilidad de marcar su gol número 1000. El presidente del Bahía entró al vestuario y les pidió a sus jugadores que dejaran que “O Rey” les hiciera el histórico gol. Sanfilippo se sacó la camiseta y amenazó con no salir a la cancha: “Imprevistamente, vino a nuestro vestuario Carlos Alberto, compañero de Pelé, a pedirnos que si éste hacía el gol nos fuéramos de la cancha. Ellos harían los mismo, con el propósito de dejarlo solo a Pelé en los festejos. Lo sacamos c…”.
Sanfilippo había decidido su retiro del fútbol y en febrero del 72 se incorporó al equipo de veteranos de San Lorenzo. Pero el presidente Valiño se acercó: “Nos gustaría que termine su carrera de futbolista con la camiseta que lo vio nacer”.
El Toto Lorenzo estaba nuevamente como DT y, pese a sus idas y vueltas, Sanfilippo recordó: “La propuesta de Valiño me llegó muy de adentro. También pensé que mi hijo de 10 años nunca me había visto con la camiseta del equipo del cual era hincha. Tenía 36 años y era mucho arriesgar, pero decidí hacerlo. Y salimos bicampeones. Recuerdo que los muchachos cuando me vieron llegar preguntaban: Nene, ¿qué estás haciendo?… ¿Vas a ser ayudante de campo? Cuando les respondí que iba a jugar junto a ellos no lo podían creer. Las cosas por suerte salieron bien. Hice goles importantes. Fue uno de los instantes de mayor conmoción en mi vida de jugador. La alegría me desbordaba, mezcla de melancólico júbilo y gigantesca responsabilidad. La consigna era volver para triunfar, para eso estaba programado”.
Tuvo escasa participación allí, pero acompañó el bicampeonato de San Lorenzo. El 27 de febrero, entró faltando diez minutos -reemplazó al Toti Veglio- y fue ovacionado por la hinchada, que le disculpaba (u olvidaba) su salida de casi una década antes. Con un equipo de temible ofensiva (todavía campeaban por allí el Lobo Fischer, el Gringo Scotta, el Ratón Ayala y quien fuera un hombre fundamental en esa campaña, Figueroa) Sanfilippo participó en posición más retrasada, casi como lanzado. Jugó 18 partidos y 10 del Nacional, convirtiendo ocho goles. El último tuvo su cuota de ironía: el 30 de septiembre San Lorenzo estaba perdiendo 1-0 con Boca, Sanfilippo había cumplido 37 años… tomó una pelota perdida y marcó el empate.
Los ex jugadores de San Lorenzo, José Sanfilippo, Mario Rizzi, Hector Scotta, Osvaldo Rinaldi y Walter Perazzo juntos en el cafe frente al estadio de San Lorenzo. Foto: Maxi Failla.El 17 de diciembre de 1972, San Lorenzo se proclamó como el primer bicampeón -desde que se instalaran los campeonatos Metropolitano y Nacional en la misma temporada- con el 1-0 ante River en la cancha de Vélez. Sanfilippo ingresó al final para dar su tercera vuelta olímpica: “San Lorenzo ganó el campeonato ante River y después de festejar me paré en el campo y busqué con la mirada a mi hijo que estaba en la platea, emocionado. Una cámara tomó en primer plano la escena y cuando vi las imágenes y escuché al locutor que decía ‘nació para ser campeón’, me di cuenta que era el momento de retirarme definitivamente”.
Apenas un mes antes había vivido otra emoción, cuando participó en el vuelo de regreso del expresidente Juan Domingo Perón a la Argentina.
Sanfilippo junto a Perón, en una reunión con futbolistas y dirigentes políticos.En 1978 volvió a jugar -brevemente- para ayudar al recién ascendido San Miguel en la Primera D. Al momento de su retiro, sumando su campaña en todos los clubes y en la Selección, Sanfilippo acumuló 349 goles en 479 partidos oficiales.
Su paso por la Selección había sido más breve. Estuvo para el Sudamericano que ganó la Argentina en el 57 (aunque allí los famosos “Carasucias” Maschio, Sívori, Angelilllo) cubrían toda la zona ofensiva). También integró el plantel que sufrió el “desastre de Suecia” en el Mundial 58, aunque no jugó ninguno de los tres partidos. Su intervención más famosa se dio en el invierno del 60, en el amistoso contra España (tenía a Di Stéfano) en el Monumental, donde marcó los dos goles para el 2-0. Y volvió a estar en el Mundial 62 en Chile, pero la Argentina también regresó pronto.
Después en los ‘90 se reinventó. Logró masividad en los medios, en su nuevo rol de crítico deportivo. Polémico y frontal, como columnista del diario “Ámbito Financiero” y en diversos programas de televisión, volvió a romper estructuras, como ya lo había hecho en sus tiempos de futbolista. Acaso, todo comenzó en aquella noche de “Tiempo nuevo”, en 1993 cuando alejado de su habitual debate político, el programa de Neustadt trató la goleada sufrida por la Selección ante Colombia (5-0 en el Monumental) por las Eliminatorias. Sanfilippo trató duramente al arquero Goycochea: “Usted se comió todos los amagues, pibe”. Y después de cruzó duro con Bilardo, que llegó de apuro para defender al arquero…
“El programa perdió el control y el formato y se transformó en un hito histórico que siempre se recuerda. Bernardo estaba entre sorprendido y fascinado, porque me decía que, al día siguiente, todo el mundo iba a estar hablando de esto. Lo que pasó esa noche no nos había ocurrido ni con la presencia de presidentes o grandes personalidades, ya que el estudio se llenó de la gente que trabajaba en Telefe”, evocó la productora Clara Mariño, décadas después, en una entrevista en Clarín.
Las nuevas generaciones, entonces, solo conocieron a Sanfilippo por su fama de polemista. “Es que las latas donde se guardaban mis goles casi no existen porque se volvían a grabar encima. Es la realidad. Después, hoy me toca opinar y lo hago sin problemas, no me callo las cosas que se callan muchos periodistas. La gente sabe que digo verdades y que la mayoría de las veces acierto, eh, pero por lo demás, andá a los números y revisalos, ahí está la verdad, yo no invento nada. Cuatro veces seguidas máximo goleador del campeonato argentino, y si no llegué a cinco es porque me suspendieron para que no cobrara el premio que me correspondía”, le explicó a Diego Borinski en las 100 de El Gráfico.
El periodista Ernesto CherquisBialo sintetizó sobre lo que generaba la figura de Sanfilippo: “Puede decirse, por la trascendencia adquirida, que universalizó la camiseta azulgrana, porque los hinchas de los otros clubes, con admiración, respeto y con una dosis de amor no confesado (esto sucede cuando aparece un ídolo) en el fondo querían ver a Sanfilippo. Rogaban porque no les hiciera goles, pero si anotaba se retiraban dolidos, sí, pero reconociendo interiormente sus virtudes”. Siempre identificado con el club, consideró que el Gastómetro de la Avenida La Plata fue fundamental en su vida: “en mi quinta, logré armar una pequeña réplica de la tribuna del Viejo Gasómetro. Cuando terminé de construirla, lo llevé a mi padre, con medio cuerpo inválido, lo subí con mis brazos y le dije: ‘Viejito, ésta es la tribuna de los cuervos, conseguí recuperar parte de ella y quiero que seas el primero en disfrutarlo’. Con lágrimas nos abrazamos”.