La campaña gruesa 2025-2026 viene arrojando elevados rendimientos en la mayor parte del país. Tranqueras adentro, esta buena noticia trae aparejada una serie de problemas de logística y compactación de tierras debido al gran movimiento de tolvas, camiones, maquinaria pesada y vehículos sobre lotes húmedos que se traducen en importantes pérdidas a mediano plazo.
Desde la Red Compactación Cero de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) advierten que las condiciones actuales de alta humedad ponen al suelo en una «situación crítica».
Es que como explican el Ing. Agr. Pablo Bessón, cofundador de la Asociación Argentina de Tránsito Controlado Agrícola (AATranCA) y el Ing. Agr. Lisandro Repetto, quienes lideran la mesa de expertos de la Red, “cuando el suelo está muy húmedo pierde capacidad para soportar cargas sin deformarse”. Y as operaciones de siembra, pulverización, fertilización y cosecha dejan una red de huellas que se superponen una y otra vez. «Hay sectores que pueden recibir ocho, nueve o incluso más pasadas de maquinaria pesada. Y ahí es donde la estructura del suelo empieza a colapsar silenciosamente«, señalaron.
Por caso, en una rotación trigo/soja-maíz, el tránsito acumulado de maquinaria puede llegar a cubrir prácticamente el 100 por ciento de la superficie en apenas dos años. «El problema no es solamente pisar, sino pisar en todos lados», advirtieron desde Aapresid.
Huellas en un lote por tránsito de maquinaria. Las operaciones de siembra, pulverización, fertilización y cosecha de una rotación trigo/soja – maíz, pisan el 95% de la superficie en dos años. Fuente: AapresidY aunque no se observe de inmediato, el daño se produce día a día. «La compactación avanza despacio y muchas veces permanece invisible hasta que aparece una campaña seca. Entonces llegan las señales: raíces deformadas, menor exploración del perfil, cultivos que se “caen” antes frente al estrés hídrico, agua que no infiltraa y charcos que no se van después de una lluvia», explicaron los especialistas.
La problemática no es menor. De acuerdo a Aapresid, «la compactación probablemente sea una de las variables más subestimadas de la agricultura moderna”.
Consecuencias
En suelos compactados, la infiltración puede caer de 30 o 40 milímetros por hora a menos de 5 milímetros. En ese escenario, el agua deja de entrar al perfil y comienza a perderse por escurrimiento.
En estos lotes, las plantas tienen menor capacidad de absorción de agua y nutrientes, y mayor vulnerabilidad frente a períodos secos. Según los expertos, las pérdidas de rendimiento por esta causa pueden ubicarse entre el 10 y el 30 por ciento en lotes con compactación severa.
Tomar buenas decisiones al momento de la cosecha evita pérdidas de rinde a futuro.Cuál es el mejor momento para entrar al lote
En el período de trilla, la circulación de cosechadoras y monotolvas puede llegar a pisar entre el 30 y el 45 por ciento del lote. Por eso, comenzar a tomar mejores decisiones allí puede generar grandes impactos a futuro.
Para saber cuál es el mejor momento para entrar al lote, los expertos de Aapresid, recomiendan tomar un trozo de suelo de los primeros centímetros y formar con él una “cinta” o un “fideo” con la mano. “Si no se resquebraja ni se corta, el suelo todavía está demasiado húmedo y el riesgo de deformación es muy alto”, indicaron.
Otra buena medidas que podría adoptarse, por ejemplo, sería ordenar la dupla cosechadora-monotolva: «Cuando la monotolva sigue exactamente las huellas de la cosechadora utilizando una bandeja de captación, la superficie transitada puede reducirse prácticamente a la mitad», destacaron los ingenieros.
Transitar con el monotolva sobre las huellas de la cosechadora y sólo salir de ellas para recibir la descarga o esperar en las cabeceras para transferir el grano, también ayuda a evitar la compactación de los suelos .
Asimismo, evitar la presión muy elevada de los neumáticos de la maquinaria en tránsito, sería beneficioso. “Hay neumáticos inflados a 45 o 60 PSI que tienen la dureza de las ruedas de un tren”, comentaron los expertos de Aapresid. Usar neumáticos radiales, sistemas IF/VF y cubiertas de alta flotación, puede ser útil para proteger al suelo. “En el caso de las monotolvas, los rodados radiales y alta flotación pueden reducir casi a la mitad la presión respecto de los diagonales”, aseguraron.
La correcta presión de inflado de neumáticos de la maquinaria agrícola es clave para evitar la compactación.Además, consideraron que «bajar la carga del monotolva al 70 u 80 por ciento de su capacidad puede parecer una pérdida de eficiencia logística, pero representa una enorme diferencia en la presión sobre el suelo”.
Una vez finalizada la trilla, desde Aapresid recomendaron monitorear las señales de compactación mediante observación de raíces, mediciones con penetrómetro y de densidad aparente. Al tiempo que remarcaron que el uso de cultivos de servicios, el aporte de residuos de cosecha abundantes y ricos en carbono serían estrategias fundamentales para conservar la salud de las tierras en el mediano plazo.
De todas maneras, remarcaron que el cambio más profundo pasa por ordenar el tránsito agrícola. «Los esquemas de Tránsito Controlado Agrícola permiten reducir las huellas a un 30 o 40 por ciento de la superficie del lote, dejando grandes sectores libres de pisoteo permanente. Con el tiempo, eso se traduce en más actividad biológica, mejor infiltración, mayor acumulación de agua y aumentos de rendimiento documentados cercanos al 15 por ciento», detallaron los ingenieros.