Boca está en camino de reconstruir sus objetivos, de acomodar su presente y pensar en lo que viene. Y lo que viene, antes que cualquier otra cosa, es meterse en el cuadro definitivo de la Copa Sudamericana ganando el repechaje que tendrá que afrontar ante O’Higgins. Un rival que en estas horas confirmó que consiguió el aval de Conmebol para un tema por el que venía batallando.
«Se juega en nuestra casa y con nuestra gente»afirmó el posteo en las redes sociales oficiales del club chileno este viernes por la noche, tras haber insistido en su propuesta de jugar en el estadio El Teniente, sito en la ciudad de Rancagua, distante unos 90 kilómetros del centro de Santiago. Una información que ya es oficial en el sitio de Conmebol respecto del anuncio del partido que se jugará el jueves 30 de julio desde las 21.30.
El asunto es que la coqueta sede del rival de Boca (que, entre otras características cuenta con césped sintético) tiene una capacidad máxima de 14.000 espectadores, considerablemente menor a los 20.000 que exige CONMEBOL como mínimo para habilitar esos encuentros. Una medida que también implica que al menos 2000 localidades deben garantizarse para el público visitante.
Claro, ahí es donde llegará la polémica en lo subsiguiente, porque por cuestiones así fue que el partido ante Universidad Católica (que abrió la participación de Boca en la Copa Libertadores de la que luego fue eliminado), se puso en duda la presencia de hinchas xeneizes, puesto que el club no aceptaba ninguna negociación respecto de recibir menos entradas.
La polémica que viene
Así, todo apunta a un ida y vuelta de posturas que a medida que se acerque el encuentro irá levantando más temperatura. La alternativa que la organización siempre manejó fue jugar el partido en el Estadio Nacional de Chile, en la capital del país. Allí, además de la capacidad, los hinchas de Boca habrían evitado el traslado por ruta de más de una hora para llegar a la ciudad sede de O’Higgins.
Gestión exitosa
“Se puede hacer una excepción en la siguiente fase, depende de Conmebol. Vamos a hacer la gestión. Queremos ser locales en el Teniente porque es nuestra casa. Si nos toca por ejemplo un Boca o Palmeiras, tendríamos que tener un estadio más grande, por lo que ya iniciaremos las gestiones”.
El anticipo de Matías Ahumada (presidente del club chileno además de hijo del ex tesorero de Boca en la gestión de Daniel Angelici al frente del club) antes del sorteo marcaba ya la postura del equipo que pelea arriba en los distintos certámenes locales que afronta este año. Una intención que en este nuevo capítulo jugó fuerte, y que las autoridades avalaron con la confirmación.





