
«Es injusto, es todo corrupción. Tiene que ver con nuestro bendito país: 18 años y un futuro, y una línea de colectivos que seguramente no estaba en condiciones. No lo voy a permitir y voy a llegar hasta las últimas consecuencias», lanzó en plena madrugada, quebrado por el dolor y la indignación, Diego Vera, ex futbolista oriundo de 9 de Julio y radicado en Mar del Plata, padre de Thiago, uno de los seis heridos que dejó el trágico despiste de un colectivo de la Línea 532 este lunes por la noche en la zona de la Rambla.
Thiago permanece internado en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) «Oscar Alende». Según el parte oficial emitido a media mañana por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, los pacientes alojados allí se encuentran «estables», aunque el panorama para algunos de ellos sigue siendo crítico. «Mi hijo está muy mal, el parte es muy malo», sostuvo Vera.
También se supo que Thiago estaba con su novia, a quien salvó por segundos de ser arrollada. Fue la chica la que le avisó a la familia lo que había ocurrido.
La tragedia se llevó la vida de Guadalupe Merlos, una joven de apenas 18 años que se encontraba en la dársena esperando el colectivo y falleció en el acto al ser arrollada.
Las imágenes de los primeros minutos tras el incidente vial son elocuentes, muy fuertes, y muestran la desesperación de los testigos y el trabajo contrarreloj de los rescatistas para asistir a quienes habían quedado aplastados debajo del ómnibus.
El siniestro ocurrió en el Boulevard Patricio Peralta Ramos, entre Rivadavia y San Martín. Se trata de un «corralito» o dársena exclusiva a la que ingresan diversas líneas para recoger pasajeros, desviándose por unos metros de la avenida principal.
El sector no cuenta con reductores de velocidad. Allí, el interno 173 de la Línea 532 viró, se despistó y trepó directamente sobre la vereda, arrasando con las estructuras y refugios. Fue al atardecer, un momento de intenso movimiento en la zona.
Si bien las primeras versiones de los testigos hablaban de un ingreso a alta velocidad, la hipótesis principal que maneja por estas horas el fiscal de Delitos Culposos, Germán Vera Tapia -aún a la espera de las pericias accidentológicas; se llevarán adelante el viernes-, apunta a un desperfecto mecánico.
Esta línea investigativa se vio reforzada por el testimonio de varios pasajeros que viajaban en la unidad. Según declararon, el chofer «venía volanteando» en los instantes previos debido a que la unidad ya no le respondía, y aseguraron que el colectivo no circulaba rápido al momento del impacto.
En medio de las fuertes críticas por el estado de la flota del transporte público, la Municipalidad de General Pueyrredon emitió un comunicado este mediodía con el detalle técnico del vehículo.
Según la comuna, el interno 173 es un colectivo modelo 2015 que circulaba bajo una prórroga vigente otorgada mediante la Resolución N° 132/2026 de mayo último, la cual autoriza a las unidades con más de una década de antigüedad a continuar prestando servicio.
El informe oficial detalló que el micro tenía la Verificación Técnica Vehicular (VTV) aprobada el pasado 16 de abril de 2026. Por normativa provincial, el transporte público debe ser verificado cada seis meses en la planta de la ruta 88, camino a Batán. El coche también contaba con la póliza de seguro vigente hasta diciembre de este año, según indicó la comuna.
Respecto al chofer, las autoridades municipales ratificaron lo informado por fuentes judiciales: el conductor tenía su licencia de conducir profesional habilitante en regla, con vencimiento en diciembre de 2026. El hombre, de 30 años, declaró ante el fiscal Vera Tapia y sostuvo que el accidente respondió a una falla en la dirección. Continuará el proceso judicial en libertad.
La investigación judicial continúa abierta para determinar las responsabilidades penales del hecho y constatar de forma fehaciente si se trató de una falla en el sistema de dirección, lo que se presume en estas horas.