
Como cada inicio de mes, estudiantes y trabajadores miran el calendario en busca de feriados y fines de semana largos que les permitan hacer una pausa en la rutina, descansar, compartir tiempo con amigos o la familia o incluso organizar una escapada.
Julio contará con un feriado nacional y un día no laborable con fines turísticos que, combinados con el fin de semana, darán lugar a un descanso de cuatro días consecutivos.
En este contexto, muchos argentinos podrán planificar viajes, reuniones familiares o simplemente unos días de descanso antes de la segunda mitad del año.
Julio tendrá un único feriado nacional inamovible: el 9 de julio, cuando se conmemora el Día de la Independencia.
Este año, la fecha cae jueves y el Gobierno declaró día no laborable el viernes 10 con fines turísticos. De esta manera, quienes no deban trabajar durante esa jornada podrán disfrutar de un fin de semana XXL, que se extenderá desde el jueves 9 hasta el domingo 12.
Después de ese descanso, habrá que esperar hasta agosto para el próximo fin de semana largo. El 17 de agosto, fecha en la que se recuerda el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, será feriado.
Si bien se trata de un feriado trasladable, el Gobierno resolvió mantenerlo en su fecha original, ya que al coincidir con un lunes conforma un fin de semana de tres días.
En Argentina, quienes trabajen durante un feriado nacional tienen derecho a percibir una remuneración especial. La ley establece que la jornada debe pagarse el doble de lo habitual, es decir, además del salario correspondiente a ese día, el trabajador debe cobrar un monto equivalente adicional por haber prestado servicios.
En términos generales, los feriados son días de descanso obligatorio, por lo que los trabajadores no están obligados a cumplir tareas.
Sin embargo, hay actividades que no pueden interrumpir su funcionamiento, como los servicios de salud, el transporte, la seguridad, la gastronomía, la hotelería y algunos comercios, donde el empleador puede requerir que el personal trabaje.
Los días no laborables, en cambio, funcionan de manera diferente. En esos casos, la decisión de trabajar o no queda a criterio del empleador, salvo en la administración pública y las entidades bancarias, donde habitualmente no hay actividad.
Si el trabajador presta servicios durante un día no laborable, cobra su salario habitual, sin el adicional previsto para los feriados nacionales.