
Boston es la capital de Massachusetts y la ciudad universitaria por excelencia de los Estados Unidos. Se estima que unos 250 mil estudiantes de todo el mundo se forman en las más de 50 universidades que existen en la zona. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y Harvard son las más prestigiosas. Pero es posible que en ninguna de esas célebres casas de estudio se pueda descifrar la fórmula para detener el ataque de la Francia de Kylian Mbappé, que sigue con su andar imparable: se metió en las semifinales (la tercera en los últimos tres Mundiales) tras derrotar 2-0 con autoridad a un muy débil Marruecos, en un partido que contó con un gran arbitraje del argentino Facundo Tello.
El renovado Gillette Stadium supo llamarse Foxboro y quedó tristemente grabado en la memoria de los argentinos por haber sido el escenario del último partido de Diego Maradona en un Mundial, frente a Nigeria en 1994. «Me cortaron las piernas», resumió Diego en aquellos días de angustia. Piernas es, justamente, lo que le sobra a Francia, que minimizó a la selección que muchos analistas señalaban como la posible sorpresa de la Copa del Mundo. Hay que empezar a tachar planes de juego para enfrentar a los galos. Ya Paraguay y Marruecos dejaron en evidencia que no alcanza con meterse atrás y rezar. Es probable que plantarse de igual a igual tampoco sea la solución. Pero tiene que existir un punto intermedio.
Tal vez sea inevitable sentirse inferior frente a Francia. Debe intimidar el simple hecho de pensar que enfrente habrá delanteros de semejante jerarquía. Encima, desde los primeros minutos, los atacantes franceses se encargan de avisar que encararán una y otra vez durante los 90 minutos. Es posible que Marruecos se haya sentido demasiado inferior por esa razón y se refugiara tan cerca de su arco como lo había hecho Paraguay en la ronda anterior. El partidazo que se presumía en Boston nunca apareció porque solo un equipo asumió el protagonismo.
No brilló el conjunto de Didier Deschamps, pero mereció irse al descanso en ventaja porque jugó casi toda la primera etapa cerca del arco defendido por Yassine Bounou, el arquero marroquí fanático de River y de Ariel Ortega. Francia, se sabe, puede generar una situación de peligro en apenas unos segundos. A Kylian Mbappé, Désiré Doué, Michael Olise y Ousmane Dembélé les encanta atacar con espacios para correr, aunque también saben resolver cuando no los tienen. Es cierto que la circulación de los galos no es tan fluida porque no están diseñados para monopolizar la pelota. Pero igual lastiman. Bounou terminó el primer tiempo felicitado por todos sus compañeros después de sostener el empate con una atajada en el penal (bien cobrado por Tello) que falló Mbappé, un remate de Doué y un cabezazo de Dayot Upamecano. Además, Lucas Digne estrelló un zurdazo en el travesaño.
Fue muy pobre lo de Marruecos. Decepcionante, incluso. No solo se replegó demasiado, sino que ni siquiera intentó lastimar de contraataque. El arco rival se convirtió en un objetivo lejano y nunca logró inquietar a Mike Maignan. Como atenuante, no contó con su goleador Ismael Saibari, recientemente incorporado por Bayern Múnich y ausente por lesión.
Francia siempre dio la sensación de que el gol llegaría tarde o temprano. Y ese momento apareció a los 15 minutos del complemento, cuando Mbappé hamacó el cuerpo y definió al segundo palo, allí donde Bounou no tenía ninguna posibilidad de llegar. Con ese tanto, el delantero de Real Madrid alcanzó a Lionel Messi en la tabla de goleadores del torneo (8). Fue un golpe que prácticamente sentenció el partido. Apenas unos minutos después, Dembélé encontró campo para correr y no perdonó con un remate de derecha.
Otra cuestión para destacar de Francia es lo adelantada que juega su última línea, con los centrales varios metros por delante de la mitad de la cancha. También sobresale la presión alta que intenta ejercer durante buena parte del partido. Es un equipo que achica espacios cuando no tiene la pelota y los encuentra con una facilidad asombrosa cuando la recupera. Y, por supuesto, está Mbappé, que salió con molestias en el pie derecho –se fue con sonrisas a pesar de ponerse una bolsa de hielo– igualó sus números de Qatar 2022: ocho goles y dos asistencias.
Si alguien pretendía encontrar una receta para eliminar a Francia, el partido de Boston ofreció muy pocas pistas. Marruecos, como Paraguay, probó resistiendo y fue superado de principio a fin. El desafío para el próximo rival (España o Bélgica) será animarse a recorrer un camino diferente. Mientras, los franceses siguen avanzando con la autoridad de los grandes candidatos. Quizás en las aulas del MIT o de Harvard aparezca alguna teoría capaz de explicar cómo frenarlos. En una cancha de fútbol, por ahora, nadie puede.
Francia: Mike Maignan 6; Jules Koundé 6, Dayot Upamecano 6, William Saliba 6, Lucas Digne 6; Manu Koné 6; Adrien Rabiot 7; Ousmane Dembelé 6, Michael Olise 6, Desiré Doué 5; Kylian Mbappé 7. DT: Didier Deschamps
Marruecos: Yassine Bounou 7; Achraf Hakimi 4, Issa Diop 4, Noussair Mazraoui 4, Anass Salah-Eddine 6; Ayyoub Bouaddi 4, Neil El Aynaoui 4; Brahim Díaz 4, Azzedine Ounahi 5, Chemsdine Talbi 4; Bilal El Khannouss 4; DT: Mohamed Ouahbi
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: Facundo Tello (Argentina) 7
Goles: ST, 15m Kylian Mbappé y 21m Ousmane Dembelé. Cambios: ST, Sofyan Amrabat (4) por Bouaddi, Soufiane Rahimi (4) por El Khannouss, 26m Zaire Emery por Koné, 30m Gessime Yassine por Díaz, Zakaria El Ouahdi por Salah Eddine, 33m Bradley Barcola por Doué, Jean Mateta por Mbappé, 40m Amine Sbai por Talbi y 42m Malo Gusto por Koundé.