
Antonio Banderas reparte su vida entre Málaga y Madrid, además de mantener una estrecha vinculación con Estados Unidos.
Desde 2024, sus vacaciones en Marbella, donde estaba su gran mansión «La Gaviota», no son posibles.
Sin embargo, pronto podrá volver a disfrutar de la hermosa ciudad costera, gracias a que ordenó la construcción de otra inmensa casa allí.
Tres plantas y vistas al mar: así es «Mi Calle», la nueva mansión de Antonio Banderas
Dos años después de que una orden judicial lo obligara a derribar La Gaviota, la histórica residencia que había comprado en Marbella en 1997, Antonio Banderas está a punto de ver finalizada la construcción de su nueva casa, a la que llamó «Mi Calle».
La propiedad está valuada en 10 millones de euros y se ubica en un predio de la playa de los Monteros, el mismo lugar en donde se alzaba su antiguo hogar.
La nueva mansión tiene 500 metros cuadrados distribuidos en tres plantas de estilo mediterráneo. La planta baja concentra las áreas sociales: salón, jardín con piscina, sala de cine, gimnasio y sauna.
La segunda planta está reservada para el descanso y tiene como pieza central un dormitorio principal de 90 metros cuadrados. En la parte más alta, una azotea ofrece un amplio solárium con cocina y barbacoa frente al mar.
Banderas tiene pensado acudir a la propiedad en sus tiempos libres de verano. El lugar forma parte de su historia personal y profesional: fue allí donde pasó algunos de sus mejores años junto a su familia.
El origen del conflicto judicial por La Gaviota se remonta a 1995, dos años antes de que Banderas adquiriese la vivienda, cuando el alcalde de Marbella, Jesús Gil, habilitó la construcción de la mansión. Ese permiso resultó polémico desde el principio y, al año siguiente, vecinos de los Monteros denunciaron la obra, al alegar que ocupaba un terreno público destinado a parques y jardines.
En 2003, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía anuló la licencia por considerar que la construcción invadía una zona de dominio público. La batalla judicial continuó con vaivenes: en 2010, el plan general de ordenación urbana legalizó la vivienda, pero luego fue suspendido y la propiedad volvió a ser catalogada como ilegal.
En 2013 se alcanzó un acuerdo que implicaba la cesión de 1243 metros cuadrados al municipio como compensación por la situación irregular de la finca. Sin embargo, el Tribunal Supremo anuló ese pacto en 2015 y la orden de demolición quedó firme.
Finalmente, en 2024, la casa fue tirada abajo, lo que marcó el cierre de uno de los litigios inmobiliarios más extensos de la historia reciente de la ciudad andaluza.
Con el predio libre, el actor inició de inmediato las obras de la nueva residencia. El proyecto mantuvo la identidad mediterránea del lugar pero con materiales y terminaciones de primer nivel, además de adecuarse a los requisitos legales.