Durante miles de años, en los templados bosques y amplios pastizales de la isla de Tasmania, habitó una especie de marsupial carnívoro que fue el mayor depredador terrestre del archipiélago.
El tigre de Tasmania, también conocido como tilacino o lobo de Tasmania, fue el último representante vivo de la familia Thylacinidae, un linaje de marsupiales carnívoros que se originó hace más de 20 millones de años.
Debido a un plan de caza promovido por los colonos británicos y a la reducción del numero de sus presas, la especie se extinguió a mediados del siglo XX.
El tilacino: el tigre con cabeza de perro
Hasta finales del siglo XVIII, el tigre de Tasmania vivía en el archipiélago junto a los Palawa, una comunidad de aborígenes que habitaba la isla hacía miles de años.
Se cree que el tilacino llegó a la isla hace 10 mil años. Foto: D.público/WikipediaEn el año 1642, el explorador neerlandés Abel Tasman descubrió la isla de Tasmania.
Aunque no estableció ninguna colonia y sólo se limitó a explorar el territorio, decidió llamar al archipiélago Tierra de Van Diemen en honor a Anthony van Diemen, gobernador general de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y promotor de la expedición de Tasman por la región.
Recién en el año 1803, el explorador británico George Harris estableció, junto a un grupo de colonos, el primer asentamiento en la isla.
Harris realizó algunas ilustraciones del tigre de Tasmania y clasificó a la especie dentro del género Didelphis en 1808.
No fue hasta el año 1824 cuando el zoólogo neerlandés Coenraad Jacob Temminck estableció el género Thylacinus en su libro Monographies de mammalogie.
Tres cachorros de tilacino en el zoo de Hobart en 1909. Foto: D.público/WikimediaTemminck modificó el nombre científico del tigre de Tasmania y lo renombró Thylacinus cynocephalus.
Thylacinus hace referencia a la bolsa que tienen las hembras marsupiales para que sus crías completen su desarrollo, y cynocephalus viene del griego antiguo y significa cabeza de perro.
Los tigres de Tasmania tenían una poderosa apertura de mandíbula
El tigre de Tasmania era un mamífero que tenía características similares a los lobos y perros actuales.
La especie podía llegar a medir 130 centímetros de largo y, teniendo en cuenta la longitud de su cola, podía alcanzar los 180 centimetros.
Un tigre de Tasmania luego de cazar una gallina. Foto: D.público/WikimediaDurante mucho tiempo se creyó que los tigres de Tasmania pesaban cerca de 30 kilos. Pero una investigación publicada en el año 2020 en PubMed Central (PMC) demostró que estas estimaciones eran exageradas y que el promedio general rondaba los 16 kilos.
Tenía un pelaje liso y corto de color pardo, y contaba con un patrón de rayas negras que iniciaba en la parte posterior de su cuerpo y se extendía hasta su cola. Ese rasgo distintivo terminó inspirando su nombre de tigre.
Los tigres de Tasmania cazaban en manada y sus principales presas eran los canguros, wallabies, pájaros, ratas y otros animales pequeños.
Aunque su mordida no era igual de potente que la de un lobo o hiena de tamaño similar, su poderosa apertura de mandíbula, de casi 80 grados, le servía para sujetar a sus presas hasta agotarlas y finalmente matarlas.
La causa de su extinción
La extinción del tilacino es aún tema de debate entre investigadores y no hay un solo factor que pueda explicar su desaparición.
La mandíbula del tilacino se podía abrir 80°. Foto: D.público/WikimediaLa debacle de la especie comenzó luego de que se instalara el primer asentamiento británico en 1803, el cual dio inicio a un proceso de introducción de animales de granjas, como las ovejas, al archipiélago.
Para la década de 1830, la industria ovina estaba bien establecida y los inversores empezaron a quejarse de las graves pérdidas de ganado supuestamente ocasionadas por ataques del tilacino.
En el año 1840, la empresa privada Van Diemen Land Company introdujo un sistema de recompensas para los tigres capturados en las propiedades bajo su control.
Las presiones de la industria pastorera sobre los «ataques» de estos animales llevó al gobierno a intervenir en el conflicto.
El gobierno promovió recompensas económicas por la caza de tilacinos. Foto: D.público/WikimediaEn el libro Tasmanian Tiger: A Lesson to be Learnt, el zoólogo e investigador australiano Eric Guiler señala, junto a su compañero Philippe Godard, que la caza de ovejas por parte de los tigres era una preocupación menor.
Los autores aseguran que la verdadera causa de la pérdida de ganado ovino se debía a el robo, la depredación por perros salvajes, las malas prácticas agrícolas y las pérdidas por condiciones de vida inhóspitas.
El historiador australiano Robert Paddle investigó durante años documentos oficiales, diarios de colonos, registros de recompensas y archivos históricos relacionados con el tilacino. Solo pudo encontrar seis relatos publicados que realmente detallan a estos animales cazando ovejas. El último articulo data de 1871.
Las recompensas económicas aceleraron la caza
En noviembre de 1886, el parlamento ofreció una libra esterlina por cada tigre adulto asesinado y diez chelines por cada espécimen joven. Cada ejemplar cazado significaba el salario de toda una semana de trabajo, un incentivo difícil de resistir para los cazadores.
La caza de un tilacino equivalía a una semana de trabajo. Foto: D.público/WikimediaMuchos habitantes se metieron en el negocio de la caza de tigres y lo hacían a través de trampas de cuello económicas (un sistema para capturar animales utilizando cuerdas, alambres o cables).
Una investigación publicada en el año 2003 en la revista Ecological Economics sostuvo que el sistema de recompensas implementado por el gobierno de Tasmania para incentivar la caza del tigre no fue el único responsable de llevar a la especie a la extinción.
De hecho, el gobierno de Tasmania puso fin al sistema de recompensas en 1909, y el estudio afirma que, para entonces, la población de tilacinos aún era demasiado numerosa como para que ese programa hubiera provocado por sí solo la extinción de la especie.
«Estimamos que existió una población silvestre significativa hasta la década de 1920 y la abundancia podría haber sido suficiente para asegurar una supervivencia duradera«, escribieron los investigadores en el artículo.
Si bien no logran responder a que se debió la desaparición de la especie, sugieren como hipótesis que, la perdida de su hábitat para ampliar tierras agrícolas, la introducción de enfermedades y la reducción de la población de sus presas, influyeron en su extinción.
El tilacino tenía rayas negras parecidas a los tigres. Foto: D.público/WikimediaOtro estudio publicado en el año 2013 por la Journal of Animal Ecology concluyó que, si bien la extinción del tigre fue el resultado de múltiples factores, la reducción de sus presas naturales (también cazadas por los humanos) desempeñó un papel clave en su desaparición.
El último Tigre de Tasmania murió en cautiverio, encerrado en un zoológico, el 7 de septiembre de 1936.
Desde entonces, se han registrado múltiples avistamientos pero ninguno pudo confirmar oficialmente que se trataba de un tilacino.
El prometedor programa de desextinción
En 2023, un equipo internacional de investigadores, liderado por el especialista en biología del ARN Emilio Mármol-Sánchez logró, por primera vez en la historia, extraer y secuenciar ARN de una especie extinta.
El ejemplar utilizado en la investigación. Foto: Mármol-Sánchez Genome Research (2023) CC BY 4.0.¿El ejemplar utilizado? un tigre de Tasmania que se encuentra conservado desde el año 1891 en el Museo Sueco de Historia Natural.
El estudio publicado en la revista Genome Research explica que los especialistas extrajeron partes de la piel y de los músculos, y descubrieron que algunos genes aún estaban activos.
Gracias a este hallazgo, la empresa biotecnológica estadounidense Colossal Bioscience trabaja junto a la Universidad de Melbourne en un proceso de desextinción del animal.
«Hemos podido secuenciar todo el genoma del tigre de Tasmania, absolutamente cada fragmento de código de un extremo al otro del genoma», dijo el científico Andrew Pak al medio televisivo 9 News.
A pesar de los avances, Colossal Bioscience aún no confirmo la fecha estimada para la desextinción del tigre.
El tilacino fue injustamente responsabilizado de asesinatos que no cometía, le invadieron su hábitat y le quitaron a sus presas; 133 años bastaron para que la acción humana hiciera desaparecer a otro animal de la faz de la tierra.