
En el calzado deportivo, muchos detalles de diseño no están ahí por casualidad. Aunque suelen pasar desapercibidos, cumplen funciones específicas que impactan directamente en la comodidad y el rendimiento.
Las zapatillas modernas incorporan soluciones pensadas para mejorar la estabilidad, reducir el riesgo de lesiones y adaptar el ajuste a distintos tipos de pie. Sin embargo, no todos estos recursos son conocidos por quienes las usan a diario.
Uno de los ejemplos más claros son los pequeños orificios adicionales ubicados en la parte superior, cerca del tobillo. Están a la vista en muchos modelos, pero rara vez se utilizan de forma consciente.
Esa presencia abre una duda concreta: ¿para qué sirven los agujeros extra en los zapatos deportivos?
Distintos sitios especializados en running explican que los agujeros adicionales en las zapatillas deportivas cumplen una función específica vinculada al ajuste del calzado. No están pensados como un recurso estético ni para ventilación, sino como parte de un sistema de amarre que mejora la sujeción del pie durante el uso.
En un artículo del sitio Runner´s World, el experto en calzado y equipamiento deportivo Carlos Jiménez explica que una de las funciones principales de estos orificios es «permitir el ‘bloqueo del talón’ para mayor estabilidad y confort».
El especialista español agrega que «puede parecer algo sin importancia, pero en realidad es tan importante como saber elegir bien la talla porque puede marcar la diferencia entre un buen ajuste y una pisada eficiente, o entre acabar una carrera con comodidad o con rozaduras o incluso alguna lesión».
Estos son sus principales usos y beneficios que les atribuyen a los agujeros extra en los zapatos deportivos:
1) Mejor sujeción del talón: el uso de estos agujeros permite fijar el talón dentro de la zapatilla, evitando que se deslice al caminar o correr. Esto genera una sensación de mayor seguridad y control en cada movimiento.
2) Prevención de ampollas y rozaduras: al reducir el desplazamiento interno del pie, disminuye la fricción contra el material del calzado. Esto ayuda a prevenir irritaciones, especialmente en usos prolongados o actividades de mayor intensidad.
3) Mayor estabilidad general: el ajuste adicional en la zona del tobillo mejora la estabilidad, lo que resulta clave en actividades deportivas. Reduce el riesgo de movimientos bruscos o torceduras leves.
4) Ajuste personalizado: esta técnica permite adaptar el calce según la forma del pie. Es especialmente útil en casos donde existe una diferencia leve de talle o cuando se necesita mayor firmeza en la parte superior sin generar presión en la zona delantera.
5) Mejor distribución de la presión: el sistema de atado contribuye a distribuir de manera más uniforme la tensión de los cordones, evitando puntos de presión incómodos.
6) Fijación de la lengüeta: al generar un ajuste más firme, también ayuda a mantener la lengüeta en su lugar, evitando que se desplace durante el uso.
7) Prolongación de la vida útil del calzado: al limitar el movimiento interno del pie, se reduce el desgaste en zonas clave como el talón y la plantilla, lo que contribuye a una mayor durabilidad.
El último agujero de la zapatilla permite diferentes adaptaciones según el tipo de pie. Jiménez explica que este recurso «es especialmente recomendable si notas que el talón se sale del calzado deportivo, si sueles tener ampollas, si sientes que el pie ‘baila’ en el interior o si vas a correr durante muchas bajadas y técnicas (es algo muy útil si corres en montaña) donde el pie tiende a deslizarse hacia la puntera».
Por el contrario, el experto asegura que se puede prescindir de él si se siente que las zapatillas ofrecen ya un ajuste firme o en el caso de tener un empeine demasiado ancho o alto ya que ese bloque puede presionar la parte superior del pie y resultar incómodo, doloroso, o incluso provocar hormigueo en los dedos.
Aunque muchas veces no se utilizan, estos agujeros forman parte de un diseño pensado para optimizar el rendimiento y la comodidad. Su correcta aplicación puede resultar significativa en la experiencia de uso, tanto en actividades deportivas como en el uso cotidiano.