
En la mayoría de las cocinas, apilar ollas, sartenes y tapas es casi inevitable. El espacio nunca alcanza y los cajones y alacenas terminan organizados en altura, con un utensilio encima del otro.
El problema es que ese hábito, repetido día a día, puede desgastar los utensilios más rápido de lo esperado. Los rayones, los golpes en los bordes y el deterioro del antiadherente aparecen de a poco, sin que uno lo note hasta que ya está hecho el daño.
Por eso los especialistas recomiendan un recurso simple y sin costo: colocar una hoja de papel entre las ollas o las tapas antes de guardarlas. Funciona como una barrera que evita el contacto directo entre las superficies y, con eso, previene buena parte del desgaste.
Cookut, la marca francesa de utensilios de cocina, explica en su sitio oficial que apilar sartenes sin protección deteriora el revestimiento antes de tiempo. Cada vez que se saca una olla o se mueve una tapa se producen pequeñas fricciones que con el tiempo marcan el material. Y advierte que en los antiadherentes esto es especialmente crítico: cualquier rayón puede hacer que los alimentos empiecen a pegarse.
El papel también ayuda a absorber parte de la humedad que puede quedar después del lavado, algo que contribuye a prevenir manchas y marcas prematuras.
No hace falta comprar nada especial. Sirven materiales que suele haber en casa:
Lo importante es que el material cubra la zona de contacto entre una pieza y otra para evitar el roce directo.
Las tapas suelen ser una de las partes más delicadas de cualquier batería de cocina. Sus bordes metálicos y agarraderas pueden generar golpes o marcas cuando quedan encimadas sin protección.
Con las tapas de vidrio el cuidado es todavía más necesario. Aunque parezcan resistentes, los pequeños impactos repetidos pueden aumentar el riesgo de roturas.