La nueva película de A24 reinterpreta el mito de Robin Hood, protagonizada por Hugh Jackman y Jodie Comer
«Robin Hood (Hugh Jackman) intenta lidiar con sus demonios tras una larga vida de crímenes y asesinatos. Cuando en una sangrienta batalla resulta herido de gravedad, es enviado a un misterioso castillo para que curen sus heridas. Allí conocerá a una mujer que le ofrecerá una última oportunidad de redención».
Esta es la sinopsis oficial de La muerte de Robin Hood, la nueva producción de A24 que reescribe la historia del mítico y justiciero arquero, en clave crepuscular, y dotando al personaje de una faceta oscura y tremendamente violenta. De este modo, aquel que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, encuentra aquí su propia reinvención como una persona vengativa que revela su lado más secreto.
El director y guionista de la cinta, Michael Sarnoski (Pig, Un lugar tranquilo: Día 1), ha asegurado que en La muerte de Robin Hood, «el protagonista ha dejado atrás sus años de bandolero, vive aislado del mundo, viendo cómo va creciendo una leyenda que ahora le pesa como una losa. Le atormenta que se le considere un héroe porque sabe que esa imagen no se corresponde con la realidad. Desde su lecho de muerte siente la necesidad de redimir sus pecados y de enfrentarse a esos mitos«.
El Robin Hood que vemos ahora, encarnado por un espléndido Hugh Jackman, es una persona maltrecha, en los últimos días de su vida, que arrastra un pasado lleno de brutalidad y cuya guía principal ha sido su primario instinto de violencia.
«Cuando pensamos en Robin Hood, nos viene a la cabeza ese grupo de hombres que vivía tan campante en el bosque, pero en aquella época la vida no tenía nada de bucólico. Por entonces los campesinos se mataban a palazos», explica Sarnoski. «He querido plasmar cómo habría sido realmente la existencia de Robin Hood en pleno siglo XIII». Jodie Comer da vida a la hermana Brigid, una priora que no duda en darle asistencia y acogerlo en el camino hacia su final.
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Este planteamiento, que a priori puede resultar tremendamente subversivo, sin embargo, es mucho más fiel a las baladas originales y se ajusta de manera más conveniente a las convenciones medievales de la época. «Espero que esta reinterpretación de la historia de Robin Hood nos ayude a ser más conscientes de las historias que nos contamos y que aceptamos sin pensar y sin cuestionarnos las motivaciones que hay detrás», comenta Sarnoski. «Si a la gente no le cuadra que Robin Hood fuera así porque no encaja con sus valores, me gustaría que se preguntasen por qué no».
Según el protagonista de la cinta, La muerte de Robin Hood «nos muestra las consecuencias de sus actos a través de la oscuridad, el arrepentimiento, el dolor y la pérdida. La violencia siempre deja huella en todos los implicados, independientemente de sus motivaciones. El filme plantea cómo nos afecta esa huella y si puede redimirse una persona atormentada por esas vivencias».
La crítica se ha rendido ante la nueva propuesta de Sarnoski, que ya conmovió a los espectadores con su maravillosa Pig. Por ejemplo, Guy Lodge, de Variety, ha dicho de ella que está «exquisitamente elaborada y es emocionalmente inteligente». William Bibbiani, de The Wrap, nos habla sobre el actor protagonista: «Hugh Jackman desmonta el arquetipo del superhéroe, otra vez, y vuelve a funcionar, otra vez (…) Es una obra madura que plantea una reflexión válida, y él ofrece una excelente interpretación protagonista». Por último, nos quedamos con IGN y el crítico Jim Vejvoda, que califica a la cinta como «la Logan de las películas de Robin Hood» y añade: «Su embriagadora mezcla de drama melancólico y acción brutal ciertamente la distingue de la letanía de películas que ya existen sobre el tema».
Sin duda, La muerte de Robin Hood es una película que sorprende y se atreve a reescribir las leyendas populares, una propuesta arriesgada y diferente que llegará a nuestros cines el próximo 3 de julio.