Si bien luego de perder el superclásico ante boca los focos de Río están puestos en ganarle el sábado a Aldosivi para levantarse en el torneo local, de reojo claro el equipo de Eduardo Coudet mira lo que viene: el partido ante Red Bull Bragantinopor la Copa Sudamericanaen Brasil. Y en San Pablo también ya empiezan a preparar la llegada de River: el local, en principio, dispondría de 2.000 entradas para el visitante (lo mínimo que exige la CONMEBOL) en el Estadio Municipal Cícero de Souza Marques.
Ese número responde tanto a la normativa del organismo sudamericano como a las limitaciones propias del escenario en el que hará de local Bragantino. Con una capacidad aproximada de 12.000 espectadores, el Cícero de Souza Marques obliga a una distribución mucho más acotada que la de otros estadios brasileñoslo que impacta directamente en la cantidad de tickets disponibles para el público visitante. Así, los hinchas de River deberán moverse rápido y con organización para asegurarse un lugar en un partido que promete alta demanda.
El estadio de Bragantino está en obras
La elección de ese estadio también tiene una explicación de fondo. Desde abril de 2025, Bragantino dejó de jugar en su cancha habitual, el Estadio Nabi Abi Chedidque fue cerrado y demolido para dar paso a una nueva arena. El proyecto contempla una reconstrucción total: primero se avanzó con la demolición de las viejas tribunas y estructuras, luego con trabajos de movimiento de suelo y cimentación, y en las próximas etapas se levantará un estadio moderno, con mayor capacidad, palcos, sectores VIP y estándares acordes a las exigencias internacionales.
Mientras tanto, el equipo paulista se adaptó al Cícero de Souza Marques, que fue acondicionado para esta etapa transitoria. Sin embargo, más allá de las mejoras, sigue siendo un estadio de dimensiones reducidas, lo que genera un contexto particular para partidos de este calibre. Para River, acostumbrado a movilizar miles de hinchas en cada viaje internacional, el cupo de 2.000 entradas representa un límite claro y, al mismo tiempo, un desafío logístico para sus simpatizantes.
En cuanto a los plazos de la obra, el club brasileño maneja un horizonte de entre cuatro y cinco años desde el inicio de los trabajos en 2025. De cumplirse ese cronograma, la nueva casa de Bragantino estaría lista entre 2029 y 2030, por lo que el equipo continuará utilizando el estadio municipal como sede provisoria durante varias temporadas más.
Así, el cruce por la Sudamericana no solo tendrá el condimento deportivo, con River buscando reacomodarse tras el golpe en el superclásico, sino también un contexto particular en las tribunas. En un estadio más chico de lo habitual y con un cupo visitante reducido al mínimo reglamentario, cada entrada valdrá oro para los hinchas millonarios que quieran decir presente en Brasil.


