Sin dinero, sin contactos y con trabajos muy alejados del baloncesto, construyeron una amistad y una carrera que ha acabado inspirando El sueño americano, cuyo estreno está previsto en cines el próximo 24 de julio
Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana eran dos franceses de orígenes modestos. No tenían apenas dinero, ni contactos importantes. Uno trabajaba limpiando en el aeropuerto de Orly; el otro, en un videoclub, dos empleos muy lejos del mundo al que querían aspirar: el baloncesto profesional. Ambos compartían esa obsesión y ambos fueron construyendo el camino que les llevaría hasta las puertas de la NBA, sin tener ni idea de inglés y sin tener relación con el deporte.
Bouna Ndiaye nació en Gambia en 1965, creció en Senegal y llegó a Francia con solo 14 años. Jérémy Medjana, proveniente del norte de Francia, y Ndiaye se conocieron a comienzos de la década de los noventa, en un contexto donde era habitual el baloncesto amateur de barrio. Ambos compartían una admiración desmedida por Michael Jordan y un mismo objetivo: quizás no llegar a ser estrellas del baloncesto, pero sí llegar a construir algo alrededor del juego. Esta idea fue el origen de su alianza profesional y, sobre todo, de una amistad que luego sería clave para el devenir de la historia.
El próximo 24 de julio se estrena en cines la película inspirada en su historia real. El sueño americano, producida por los mismos que nos trajeron Intocable, nos cuenta esta improbable historia, aunque real, en la que dos personas que no tenían nada que perder lo dan todo para convertirse en agentes de renombre en la NBA.
El director de El sueño americano, Anthony Marciano (Play), subraya que no le interesaba tanto contar el éxito profesional de Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana como la amistad que sostuvo su ascenso y la precariedad real que tuvieron que ocultar durante años. De hecho, Marciano define su película como “un acto político” porque pone el foco en dos hombres procedentes de entornos muy humildes que lograron abrirse camino en un mundo que no estaba pensado para ellos. “Si estos dos hombres no hubieran unido fuerzas, nunca hubieran conseguido llegar tan lejos. Esa es la clave del filme”, remata Marciano.
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Además, a Marciano le interesan especialmente “las películas sobre casos de éxito y el relato de personas que se lanzan de cabeza hacia una aventura en la que tienen una fe ciega”, una idea que dice haber visto reflejada en la trayectoria de Ndiaye y Medjana. Marciano añade que su interés también nació de una mezcla entre la humildad y ambición de ambos, dos hombres “que intentaron apañárselas y salir adelante plantando cara a las dificultades”, y añade: “Me encanta ver los altibajos que conlleva montar un negocio y cómo algunas grandes empresas han tenido que superar varios fracasos para salir adelante. Me di cuenta de que su historia daba para una película: más allá de ser un simple caso de éxito, era, por encima de todo, la historia de una gran amistad.
Una historia increíble, aunque real, de cómo dos hombres lograron triunfar a pesar de todo. El sueño americano llega a los cines el próximo 24 de julio para hacernos reír, llorar y, en definitiva, emocionarnos en una sala de cine. No te la pierdas.