
Dog House, el programa televisivo de adopciones de perros de la RTVE, aprovechó el Día Mundial del Perro (21 de julio) para estrenar su segunda temporada.
En el capítulo inicial, entre otros participantes, asistió César, un anciano de 80 años que, por problemas familiares y de salud, se vio obligado a dejar a su mascota «Curro», con el objetivo de que otra persona lo pueda atender adecuadamente.
El momento de la entrega fue tan emotivo que varios de los presentes no pudieron contener las lágrimas. El animal, por su parte, encontró un nuevo destino.
A diferencia de los casos habituales que suele mostrar el programa, en los cuales se exhiben animales rescatados del abandono, César acudió a Dog House para entregar él mismo a Curro, su fiel compañero.
El anciano, visiblemente afectado, explicó la dura situación personal que atraviesa tras haber perdido recientemente a su esposa y sufrir un notable empeoramiento en su estado de salud. «He venido a ver si encontramos una familia que cuide a mi perrito porque yo no puedo hacerme cargo», se presentó.
Acto seguido, se explayó. «Curro ha sido muy feliz con nosotros y nos ha hecho muy felices. Sin embargo, tengo problemas en los pulmones, soy diabético y me encuentro muy flojito. No tengo fuerzas para seguir atendiéndole», confesó entre lágrimas a Chenoa, la conductora del programa.
Luego, de nuevo, remarcó el sentimiento de felicidad que caracteriza a su perro, y que le gustaría que continúe. «Vengo buscando una familia que pueda hacer a Curro vivir tan feliz como hemos intentado hacerlo nosotros. Es muy doloroso, quise mucho al perro, pero no puedo (cuidarlo)», concluyó.
La escena de despedida fue tan amarga que dejó sin palabras y entre lágrimas al propio personal del programa. Cuando César se dispuso a retirarse, como si se diera cuenta, Curro dejó de mirarlo. «Perdóname bonito mío, perdóname. No me quiere ni mirar, parece mentira. Te lo dejo», fueron las últimas palabras del anciano en el programa.
Por lo conmovedora que resultó la historia, el equipo del programa priorizó encontrar una familia para Curro.
Luego de conseguirle una casa de tránsito, finalmente dieron con el perfil idóneo para su adopción definitiva: Antonia, Azahara y Jesús, una familia que se contactó con Dog House dispuesta a dar cariño a cualquier perro, sin importar su edad. «Los perros vienen a este mundo a ayudar a las personas», sostuvieron ante la llegada de Curro.
El personal del programa organizó un primer encuentro con cierta tensión por ver cómo reaccionaría el animal. Sin embargo, el flechazo fue inmediato: Curro conectó al instante con la familia y, en especial, con Jesús, de quien no se separó ni un solo segundo. «Amigos para siempre», celebraron sus acompañantes al ver el nacimiento de esta nueva y emotiva alianza.