Si hay alguien que ha recibido más odio que el cineasta, es ella por su traducción del poema de Homero
El debate cinéfilo del verano es La odisea: que si Christopher Nolan lo ha hecho bien, que si no lo ha hecho bien, que si ahora resulta que Troya (2004) de Wolfgang Petersen es una obra maestra después de ser vapuleada en su estreno… El cineasta ha recibido bastante odio por un sector de X con respecto a su versión cinematográfica del poema de Homero, Elon Musk incluido, pero si hay alguien que ha pasado antes por lo mismo y en mayor medida que él, esa es Emily Wilson. La clasicista se ha encargado de una de las últimas traducciones de La odisea al inglés y su estilo directo y claro es algo que molestó a algunos. Una de las cosas más comentadas es su traducción de la palabra «polytropos» («el de muchas vueltas») por «complicado» para referirse a Ulises, a quien da vida Matt Damon en la gran pantalla. Está en la primera estrofa del poema. Los que la critican no han profundizado mucho más en su traducción.
Wilson, que también ha traducido La Ilíada, es una de las mayores expertas en La odisea y su opinión sobre la película de Nolan era esperada. La ha publicado en London Review of Books. No tiene desperdicio: es divertida, clara y la destroza sin cortarse un pelo en señalar aquellas cosas en las que el director no ha sabido entender a Homero. Quizá su frase más lapidaria es: «Me daría vergüenza haber escrito cualquier parte de este guion». Sobre todo porque Nolan mencionó su traducción y su «hombre complicado» antes del estreno del filme.
«Como suele decirse en las galas de premios, fue un honor saber que Nolan había leído, al menos, el primer verso de mi traducción de La odisea al pentámetro yámbico. En al menos una entrevista citó mi versión del primer verso del poema: ‘Háblame de un hombre complicado», dice la clasicista. «Lamentablemente, el Odiseo de Damon no es complicado, ni astuto, ni ingenioso».
Wilson afirma que La odisea de Nolan tiene falta de humanidad y que lo que prima es el espectáculo visual. También que contiene contradicciones morales y narrativas: si Ulises comete un crimen, es un acto heroico, pero si lo hacen sus enemigos, es imperdonable.
Por otro lado, señala que los actores no blancos quedan relegados al papel de ayudantes del protagonista blanco, como es el caso de Himesh Patel, que da vida a Euríloco, la mano derecha del protagonista en su viaje de vuelta a Ítaca. En cuanto a los personajes femeninos, Wilson destaca que figuras como Penélope y Calipso, interpretadas respectivamente por Anne Hathaway y Charlize Theron, están desaprovechadas y no tienen química con el protagonista.
«El guion no le da nada que hacer excepto anhelar a Matt Damon, por razones desconocidas», dice sobre Penélope. «La pareja no tiene química ni nada en común. A lo largo de sus andanzas, el apegado a su esposa, Odiseo, se aferra a una pequeña figura de una muñeca que representa a su esposa (como la peonza que sostiene Leonardo DiCaprio en Origen); la mujer real apenas resulta más interesante«.
«No hay escenas de sexo y toda la comida tiene un aspecto horrible»
Universal Pictures
Wilson habla también del problema ético de la producción al rodar en el territorio ocupado del Sáhara Occidental, lo que normaliza la violencia continua contra el pueblo indígena saharaui. «Resulta particularmente indignante que Nolan utilizara este territorio simplemente como un impactante telón de fondo para una película que centra, engrandece y redime al héroe de una guerra territorial gracias a su tardía y parcial confesión de culpa», escribe.
Wilson afirma sobre el filme: «Su estructura narrativa es artificiosa. La escritura es pésima. Ninguno de los personajes tiene una motivación convincente para sus acciones o palabras. No hay escenas de sexo y toda la comida tiene un aspecto horrible«.
Eso sí, hay algo que la clasicista defiende de forma positiva. La existencia de esta película conseguirá que la gente se acerque más al poema de Homero, una de las bases de nuestra cultura occidental.
«En lo que se dice que es una época de descenso de la alfabetización y la muerte de las humanidades, las traducciones de La odisea, incluida la mía, se venden como churros. Algunos de los que compran el libro o van al cine a ver a Tom Holland podrían dedicarse a estudiar griego antiguo», destaca. «Quizás la película convenza a algunos administradores universitarios de no recortar sus departamentos de literatura, lengua e historia. Nolan, que estudió inglés en el University College de Londres -donde los alumnos todavía estudian La odisea como texto fundamental de primer año-, está haciendo todo lo posible por conseguir que el público general vuelva a leer, y se lo agradezco«.